Siguió bajando el traje de baño hasta sacármelo por completo me hizo bajar del asiento y abrazarme a él por las piernas y justo cuando lo hacía se sacó el m*****o del traje de baño y me penetró. Sin aviso, sin dudas, sin promesas. Con un movimiento casi imperceptible, simplemente me lo metió hasta el fondo y gemí igual que él. Me llevó hasta la división con el jacuzzi para recargarme en la pared y comenzó a entrar y salir de mí con la fuerza que el agua le permitía. Yo me detenía de la barda mientras él me abría más las piernas para llegar más profundo en mí. Volvió a morderme los pezones tan duro que grité de dolor. Me hacía daño, pero me gustaba, quería más. —¿Estás bien? —Preguntó sin detenerse. —Sí, más que bien, sigue. Me besó en la boca y me mordió los labios después siguió por

