Por fin me soltó y fui sacándolo poco a poco. Aún le lamí su punta un poco más. Cuando estuvo afuera, me quedé así un momento tranquilizando mi respiración. Me sujeté el vestido y volví a sentarme a su lado. Él se acomodó el m*****o dentro de su ropa interior sin cerrarse el pantalón, extendió un brazo hacia mí y me volvió a sentar sobre sus piernas. Me besó. Fue un beso cargado de diferentes sentimientos, ternura, deseo, desesperación. —Estoy enamorado —Me dijo. Sonreí. —No, Ariana, te lo digo en serio —Estoy real e irremediablemente enamorado de ti —Lo besé. —¿Aunque me haya lanzado sobre ti así, sin pudor? —Ja, ja, ja. Y sí, aunque lo hayas hecho estoy enamorado. Esto eres tú, tan impredecible, tan sensual, tan irresistible, tan clara en lo que quieres, tan en control, pero al

