Me despertó el dolor de cabeza. Abrí los ojos sin ceremonias, la luz del día ya invadía mi habitación, pero sentía los ojos tan hinchados que me costaba mantenerlos abiertos. Me senté con cuidado y a tientas busqué mis medicamentos. Tomé mi dosis y me la tragué así, sin agua. Con el respectivo dolor en la garganta. Tomé mi teléfono, faltaban unos minutos para las 10. Tenía muchísimas llamadas perdidas de Enrique, un par de Joel, y también varias decenas de mensajes. Eliminé sin revisar todos los mensajes de Enrique. Joel me decía que ya tenía las firmas e iba camino al hotel. De eso hacía unos veinte minutos, así que llegaría en cualquier momento. Revisé los demás y eran cosas de trabajo. Atendí lo necesario y después me quité la ropa, me senté en la bañera y abrí la llave sin poner el t

