Se acercó un mesero para ofrecernos más bebida y pedí otro jugo de arándano. Y empezaba a sentir hambre. —¿Tienes algo para picar, alguna botana o algo así? Me ofreció una tabla de carnes frías o una botana. —¿No prefieres que te invite a comer? —Me dijo Enrique. —Ammm... no sé —Una parte de mí quería decir que sí, pero la otra no estaba segura. —Si gustan les puedo traer la carta del restaurante y les traen la comida aquí —ofreció el mesero. Me pareció una mejor idea. —Preferiría eso, me gustaría estar aquí otro rato. —Claro, como desees —Me dijo resignado. Ordenamos, pero quise estar un rato más en el agua antes de comer. —¿Te acompaño? —Me preguntó. —Como quieras. Se puso de pie y me dio la mano para levantarme. Caminamos a la zona de los escalones y ahora él me ayudó a ent

