Todo hombre se parece a su dolor —André Malraux. —Bella ¡¿Qué está mal?! —preguntó con preocupación. —Mami —lloriqueó Alex pasando su manito por la mejilla de ella. Y eso fue lo que la hizo volver en sí. Alex no podía verla de esa forma, él también se preocuparía por Blanca y era innecesario, era un niño, debía estar pensando en que pediría a santa para navidad. —Estoy bien, Dios, estoy bien. Se separó de Ian para abrazar a Alex y cuando el niño no estaba viendo ella le dio las gracias. — ¿A dónde necesitas que te lleve? —Se te asará el tiempo para tu almuerzo. Ian enseguida frunció el ceño. —Ahora mismo mi almuerzo no es importante, vamos Bella —abrió la puerta del auto—. Déjame llevarte. Ella miró a Alex antes de hablar. —Alex ¿Puedes esperar aquí un segundo? Quédate quito p

