La secretaria abrió la puerta quedando paralizada al ver qué la mujer estaba por retirarse. —Señorita ¿que hacen? —Su jefe no tiene el respeto por la puntualidad, mi tiempo es preciado ¡Me voy! —Por favor no se vaya, ya le avisé a mi jefe que están aquí, tuvo un pequeño percance, pero está en camino. —Las nueve con siete minutos, señorita. —Yo también tuve percances y aún así estoy puntual, nuestra cita era a las nueve eso quiere decir que debió estar aquí antes de esa hora para recibirme. Sophie se colocó de nuevo sus gafas oscuras y comenzó a caminar fuera de la oficina, el ruido de sus zapatos altos resonaban en el piso de madera. La secretaria nerviosa la observaba sin saber que hacer, su jefe le había dado órdenes de atenderla mientras llegaban. No sabía cómo reaccionar

