Una vez en el hospital, Sophie se dirigió al consultorio del pediatra, el doctor Gio ya la esperaba. Alexander iba detrás de ella como si fuera su guardia personal. —¡Oh! ¿Es el padre de, Felicia? —Si. Alexander se apresuró a responder al ver la mirada tímida que el médico le dedicaba a Sophie. —¿Qué? ¡No, el no es nadie! —¿Cómo que no soy nadie? Sophie Cleiton, quieres que... —Guarda silencio y espera aquí, o si quieres irte, adelante. —¡Ok, te espero! Sophie entró al consultorio, tomó asiento y espero a que el pediatra hablara. —Señorita Cleiton, no es nada alarmante es una ligera anemia lo que padece Felicia, nada que una dieta y un suplemento no ayude a mejorar. —¡Que alivio! Imaginé todos los escenarios catastróficos posibles y eso me tenía bajo mucho estrés. —No

