Alexander desabotonaba su abrigo para subir a su lujoso automóvil, de camino a casa sólo podía observar como los edificios pasaban de largo sin detenerse. Una extraña sensación de vacío se sentía en el pecho acompañado de una ligera tristeza y una culpabilidad que no lo había dejado tranquilo por años. Elevando una ceja, colocó su mano en su mentón apoyado en la ventanilla del vehículo, una duda comenzaba a invadir su mente de un momento a otro. *—¿Cómo pagó su estadía en Francia? Nunca tocó su cuenta antigua, el dinero que depositaba mes con mes ahí sigue. —¿Le preocupa algo señor? —Peter, investiga cómo fue que Sophie sobrevivió en Francia todo este tiempo. —El día de ayer me llegó la información complementaria del detective privado, ahora mismo se la reenvío. El teléfono de

