Jan revisó su teléfono y la imagen era borrosa, la mujer se encontraba de espaldas y apenas podía notarse su figura en la tenue luz nocturna. Le envió la fotografía a su primo y siguió su camino sonriendo al recordar a esa hermosa camarera. *Esa fotografía no se aprecia mucho, pero es demasiado hermosa, Alexander deberías venir aquí y buscar una mujer hermosa. El teléfono de Alexander sonó dos veces, frunciendo el ceño lo hizo a un lado sin revisarlo. —¿Sucede algo señor? —Solo es una tontería de Jan, dice estar enamorado de una camarera. —El joven Jan, es bastante enamoradizo. La puerta de la oficina se abrió de golpe, unos tacones resonaban haciendo desaparecer la quietud y tranquilidad de lugar. —¿Que haces aquí? —Alexander, estoy aburrida y quería ir de compras. —¡Só

