Alexander esperó a que la enfermera cerrara la puerta, hasta ese entonces soltó el agarre en Sophie. Se recostó en la camilla y cerró los ojos. Sophie se sentó en el pequeño banco y suspiró. No dejaba de observar al hombre frente a ella, era demasiado guapo su cabello peinado de manera magistral y su ropa se notaba que era bastante cara, sonreía, al verlo sentía mucha paz al estar a su lado. *—¿Dónde lo he visto antes? Es muy guapo y se vé que es alguien importante ¿quién será? —Terminaste de observarme. —¿Que? ¿Cómo es que? —¿Quién eres? —¡Yo... Soy Sophie! —Se tu nombre, quiero saber ¿quién eres? —Sophie Cleiton, estudiante de leyes y trabajo en la cafetería de la escuela. —¡Así que estoy frente a una futura abogada! Alexander se levantaba de la camilla, acomodando

