¿Quieres ser mi novia?

1006 Words
—Aqui tiene señorita. —¿Que es esto? —Los dejo solos. Sophie sostenía una pequeña carpeta color celeste con el nombre Sofía 07. Al abrir la carpeta vió la fotografía de una estrella y debajo un certificado con el nombre Estrella, Sofía 07 acompañado de unas coordenadas. —¿Que... que es esto? Giró su cuerpo y vió a Alexander hincado sobre su pierna derecha con una pequeña caja de terciopelo rojo en sus manos. —No te puedo llevar a las estrellas pero si te puedo dar una. Sophie ¿quieres ser mi novia? Abriendo la pequeña caja mostró un collar con la forma de Venus y en el centro un pequeño diamante con un grabado en el S07. —¡Yo! Sus ojos se movían de lado a lado de manera nerviosa, la respiración agitada le dificultaba hablar, sus manos temblorosas las extendió para tomar las manos de Alexander, mientras algunas lágrimas caían por sus ojos. —¡Si, si quiero! Alexander se paró con rapidez, la abrazó con fuerza entre su pecho, secaba sus lágrimas con sus largos y delgados dedos. —No llores, tus lágrimas jamás deben de caer por nadie. —¡Es por qué estoy feliz, nadie jamás había hecho algo tan lindo por mí! —Las lágrimas de felicidad son bellas, pero tus hermosos ojos jamás deben llorar y mucho menos por mí. Prometo nunca hacerte llorar. Tomando sus manos las acercó a sus labios y las besó, levantó la mirada lentamente y se acercó con gentileza para darle el que fuera su primer beso. Apenas rozando los labios con un beso ligero y húmedo por las lágrimas calentaron el alma de Alexander, la volvió a abrazar sin querer soltarla por temor a perderla. —¿Esto, en realidad es una estrella? —¡Ajam! Ven, vamos a buscarla. Acomodaron el enorme telescopio para enfocar las coordenadas galácticas y así poder ver a Sofía 07. —Aqui está, esa es tu estrella. Durante días y noches estuvieron buscando una que no tuviera nombre y por fin la encontraron. —¡Es hermosa! ¿Por que lleva ese nombre? —Sofia, por tu nombre Sophie y 07 es el día que nos conocimos. Una sonrisa aparecía en el rostro de Sophie, no creía que un hombre tan importante y ocupado como Alexander Norvig tuviera presente una fecha. Alexander se acercó y pasó sus manos detrás del cuello de Sophie, colocando el collar con mucho cuidado. —Es el planeta Venus y en el centro está tu estrella, si lo ves de cerca tiene su nombre. Sophie lo tomó con sus delgados dedos y lo observó detenidamente, en efecto podía ver ligeramente el pequeño S07. —¡Es muy hermoso! Gracias Alexander. —Asi quiero verte todos los días, risueña y feliz. Peter entró con un pequeño servicio en las manos, una charola con dos copas de champagne. —¡Aquí tienen! —¿Que es ésto? Entregando una copa a Sophie, tomó la otra y espero a que Peter se marchara. —Brindemos por nosotros y por nuestro futuro juntos. —¿Tenías todo listo? —Soy un hombre que siempre está preparado. —Y si hubiera dicho, que no. —Tenía formas de persuadir, no acepto un no en lo que más anhelo. —¿Me ibas a obligar? —Si hubiera sido necesario, sí. ¡Salud, por nosotros! Un choque de copas sellaban la velada mágica para Sophie, no entendía como pero ahora era novia del Duque de Pearl. —Vamos, la noche aún nos espera. —¿Aún hay más? Salieron del observatorio tomados de la mano, la carpeta se la entregó a Peter y caminaron sobre el campo lleno de lavanda iluminado por la luz de la luna. En un claro a la orilla de un risco que daba a un lago esperaba un pequeño campamento con mesa con luz de velas, un Cheff que apuntaba con cortesía a las sillas. —¡Bienvenidos! La cena está lista. Al servirles la comida, el Cheff se retiró y los dejó a solas. —¿Te gustó la sorpresa? —¡Mucho! Pero es demasiado para mí. —Nunca será demasiado para ti, mereces todo lo que yo pueda darte y si hay algo que desees y no lo pueda obtener venderé mi alma para obtenerlo. El rostro de Sophie se sonrojó, era la primera vez que se sentía amada y protegida, la primera vez que se sentía importante para alguien y no sólo un cajero automático a la disposición de alguien más. —Es tarde y comienza a hacer frío, vamos te llevaré a la universidad. Asintiendo, se fueron tomados de la mano no sin antes colocar su enorme abrigo en los hombros de la pequeña mujer. —¡Gracias por todo! La velada, la estrella, el collar, por todo lo que hiciste para mí. —Y eso es poco. El beso de buenas noches en ésta ocasión, fue más largo y apasionado, las manos de Alexander se posaron sobre la cintura de Sophie mientras los brazos de ella pasaron al rededor del cuello del hombre. Completamente perdidos en ese apasionado beso, ignoraban que alguien los veía a lo lejos. Eleazar se dirigía a la habitación de las chicas para llevar un poco de chocolate caliente, al ver la escena a unos metros de él se quedó paralizado sentía como su corazón dolía y se partía en varios pedazos. *—¡Estás con alguien más! ¿Quién es él? Los ojos de Eleazar se llenaban de lágrimas pero se negaba a dejarlas brotar, se escondió detrás de unos pilares para evitar ser visto y sólo espero. —Descansa, mi pequeña Sophie. —Descansa, Alexander. Al ver qué Sophie había entrado en el edificio, Alexander caminó al elegante automóvil para poder marcharse, Eleazar se acercó un poco y logró verlo y reconocerlo cuando este giró para subir a su vehículo. *— ¡Es el Duque! ¿Que hace Sophie, con el Duque de Pearl?
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