Yo confío en ti.

1124 Words
Los días pasaban y Alexander se encontraban lejos de la ciudad, con Kassandra a su lado por cuestiones de trabajo, a Sophie la mantenían ocupada sus dos trabajos y la universidad, por la diferencia de horas hablaban muy poco por mensajes. Peter debía dejar la ciudad para encontrarse con su jefe. En la cafetería, Sophie limpiaba las mesas cuando en la televisión apareció una nota sobre el Duque, Alexander Norvig. * Hoy encontramos saliendo de un restaurante al Duque de Norvig acompañado de una mujer bella y sofisticada. Observen la fotografía que un paparazzi logró captar, se puede notar que algo los une. ¿ustedes que opinan? Sophie dejó de limpiar la mesa y dió un suspiro, ella confiaba en Alexander pero había algo que le oprimía el corazón. —¿Te encuentras bien Sophie? —¿Que? ¡Oh, si! Estoy bien Charles, sólo pensaba que en dos días es cumpleaños de Felicia. —Hazla venir y a tus amigos, celebraremos aquí, yo regalaré el pastel de cumpleaños. —¡Gracias Charles! La hora de salida llegó, Sophie se despidió y se dirigió al automóvil de lujo fuera de la cafetería. Peter esperaba abajo como era costumbre, abrió la puerta para que subiera y enseguida subió el. —Señorita Cleiton, mañana debo ir con el Duque, estoy buscando a alguien más que venga por usted. —No te preocupes Peter, puedo irme sola. —No creo que sea conveniente señorita, si el señor Norvig se entera podría enojarse. —No conozco a la persona que llegues a enviar, no me sentiría cómoda, estaré bien Peter, ve a trabajar. Peter asintió, intentaría comunicarse con su jefe para hablar del tema, al llegar al campus, Sophie bajó y se despidió con respeto, Peter observó como todos los días que entrara y envío un mensaje a su jefe, no esperaba la respuesta que le dió. *—Señor, necesito me de especificaciones a quien enviar para recoger a la señorita Cleiton, mientras yo no esté. Después de volver a la mansión Norvig, Peter preparaba su equipaje esperando una respuesta que jamás llegó. Era hora de irse al aeropuerto no tuvo más que marcharse sin dejar instrucciones. Al abordar el avión privado suspiró y envío un último mensaje a Sophie. *—¡Señorita Cleiton, cuídese mucho! Peter sentía una sensación extraña en el pecho, era bastante extraño que su jefe no respondiera a su mensaje y más tratándose de la señorita Sophie Cleiton. *¿Que estará pasando? Mi señor debe estar muy ocupado para no responder. En Escocia, Alexander llegaba a una cena de negocios bastante importante, Kassandra y Richard estaban con él. Al bajar del automóvil en el que viajaban juntos el teléfono desbloqueado de Alexander estaba en el asiento, Kassandra lo tomó para entregárselo. —¡Alexander! Pero el hombre caminó directo a saludar a algunas personas. Un mensaje llegó, al leerlo en la pantalla sonrió con malicia. * Así que buscas a Alexander para saber que hacer con esa pordiosera. Lo siento cariño, hoy no está disponible. Kassandra cuidó todo el tiempo que el teléfono no se bloqueada, no perdería la oportunidad que el cielo le estaba brindando. —¿Entramos Kassandra? —Vamos Richard. —Hoy estás de muy buen humor. —Solo tengo el presentimiento que pasará algo bueno. —Me gusta verte feliz. Durante toda la noche Alexander olvidó por completo su teléfono, Kassandra se encontraba retocando su maquillaje cuando una idea pasó por su mente. * Alexander está bebiendo demasiado, si hago algo no lo recordarásy será mi momento de actuar. Sacando el teléfono escribió un mensaje rápido y volvió a la cena, con un nuevo plan. * Que se cuide sola unos días ¿acaso no puede? Estoy bastante ocupado, no me molestes con sus tíos insignificantes. —Camarero. —Digame señorita. —Te daré mucho dinero si le sigues dando bebidas bastante fuertes al Duque. —¿Que? —No es nada malo, su novia lo dejó y quiere olvidarla, sólo serán bebidas fuertes no pido le des ninguna droga. —¿Cuánto dinero será? —Tanto como para no trabajar durante un mes. —¡Acepto! —Al finalizar la noche te daré tu pago. El camarero cumplió con lo prometido, cuando veía que la copa de Alexander se quedaba vacía le entregaba una nueva con un licor más fuerte. Durante la velada Alexander se sentía mareado, su tolerancia al alcohol había llegado al límite. —¡Oh, Alexander! ¿Te encuentras bien? —Debo irme. Tocando sus bolsillos frenéticamente su rostro cambió por completo. —¿Buscas algo? —Mi teléfono, debo llamarle a Peter. —Alexander, ya le enviaste un mensaje. —¿Y dónde deje mi teléfono? —Ven, te llevo a tu departamento. Kassandra salió con la intención de que los reporteros tomaran fotografías y las subieran a internet. La noticia se expandió con rapidez y los comentarios maliciosos no se hicieron esperar, internet estaba lleno de especulaciones y comentarios mordaces hacia la mujer que lo había acompañado con anterioridad. Llegaron al departamento y Kassandra continuaba con una sonrisa triunfante. * Por fin Alexander, después de hoy solo serás para mí. —¿Que haces aquí Kassandra y que le sucede a Alexander? —¡Hola Jan! Tanto tiempo sin verte. —Ven acá Alex ¿que diablos te pasó? —Descuida Jan, yo puedo llevarlo adentro. —No eres Sophie, así que no puedes. —¿Que dices? —No lo sabías, Sophie es el amor de mi primo. Gracias por traerlo a casa ya puedes irte. Los puños apretados de Kassandra marcaban sus largas uñas, apretando los dientes con una furia contenida dedicó una sonrisa hipócrita y asintió. —Me voy entonces. En el aeropuerto, Peter llevaba y volvió a encender su teléfono, lo primero que vió fue el mensaje de Alexander. * ¿Que? Debe ser un error, el señor no respondería así ¿o si? Intentando llamarlo durante algunos minutos y sin ninguna respuesta, suspiró y mantuvo la calma. * Debe haber una explicación. Entró a revisar internet y vió las imágenes que le estaban dando la vuelta al mundo. Comenzó a sentirse demasiado nervioso, las imágenes eran bastantes claras y por los ángulos tomados pareciera se estaban besando. Con una llamada rápida al equipo de sistemas de grupo Norvig esperaba calmar la tormenta hasta saber que sucedía. *— Eliminen todas las notas sobre el jefe, bloqueen cada fotografía ahora mismo. Viendo asustado fotografías sólo podía esperar que Sophie no las viera aún, pero era demasiado tarde. Sophie estaba sentada en su cama con el corazón latiendo a mil por hora mientras deslizaba una tras otra. * Debe haber una explicación, yo confío en ti Alex.
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