—¡Felicia! ¿Estás dormida?
Hablando bajo para no despertarlas caminó directo a su cama, quería platicar con su mejor amiga sobre el mejor día de su vida, pero también entendía que cuidar a una bebé era una tarea agotadora.
Sentándose en el borde de su cama tomaba el collar entre sus dedos y lo acariciaba mientras sonreía.
Un ligero llamado en la puerta la hizo levantarse antes de que despertarán.
—¡Hola Sophie!
—¡Hola Eleazar! ¿Que haces aquí tan tarde?
—Traigo chocolate caliente y algunas galletas.
—¡Oh, gracias por el detalle! Felicia y la bebé ya duermen.
—¡Mmm! Pueden comerlas mañana para el desayuno.
Un pequeño e incomodo silencio se apoderó del lugar por unos breves minutos.
—Vi salir a un hombre ¿puedo preguntar algo?
—Pregunta, si puedo responder lo haré.
Los puños de Eleazar se cerraron por los nervios que lo invadían.
—¿Estás saliendo con el Duque?
Los ojos de Sophie se abrieron con bastante sorpresa, pasó algo de saliva y sonrió con un poco de torpeza.
—Hoy comenzamos a salir.
—¡Oh! Cuídate mucho Sophie, la gente de la realeza sólo se casa entre gente de su misma clase social, no permitas que nadie te haga daño.
Hasta ese momento Sophie no había pensado en el futuro de su relación, para ella solo existía el ahora del momento, Eleazar la hacia replantear su noviazgo.
—¡Gracias por el consejo Eleazar! Lo tomaré en cuenta.
—¡Sophie, no vayas a pensar que quiero que tú relación fracase! Somos amigos y sólo me preocupo por que no te lastimen.
—Lo entiendo, no te preocupes.
—Si necesitas algo o en algún momento sientes que debes alejarte de él, yo te puedo ayudar sólo pídelo.
Sophie asintió, se despidieron con un abrazo y entró a su habitación, Eleazar salió del edificio y caminó bajo la fría nieve invernal de regreso a su habitación con el corazón roto.
*— Siempre estaré para ti Sophie, no importa si es sólo como amigos. Falta un poco más de un año para terminar la carrera, espero que en algún momento de nuestras vidas te fijes en mi. La raleza sólo se casa con la realeza y no quiero que te hagan sufrir.
Una sonrisa amarga aparecía en su rostro, sabía muy bien que no era competencia alguna para alguien como el Duque, pero también sabía que Sophie no sería algo más que una novia de paso para él.
En el palacio, el rey caminaba de lado a lado buscando soluciones prácticas y sobre todo rápidas para concretar el compromiso entre Kassandra y Alexander. Su mente trabajaba rápido y podía encontrar los pequeños fallos en todos sus planes, la desesperación comenzaba a invadir sus pensamientos y veía es escenarios catastróficos si no lograba su cometido.
—¿Ya vienes a la cama?
—¡Quién piensa en dormir en estos momentos!
—¿Entonces que debemos hacer?
—De verdad preguntas ¿que debemos hacer?
—Tu eres el rey, tú nos debes proteger, es tu deber.
—¡Puedes comenzar por dejar de decir tonterías y ayudarme a idear la manera de sellar el compromiso!
—No podemos hacer nada, no es como si pudiéramos obligar a Alexander.
Una idea llegó a la cabeza de el rey, su sonrisa maliciosa apareció dando un suspiro de alivio como si hubiera encontrado la solución perfecta.
—¡Eso haremos, obligarlo!
—Alexander no es un niño pequeño al cuál puedas obligar a comer sopa ¿que pasa si el se enamora de alguien más?
—¡Eso no pasará! La raleza se casa con la realeza, eso siempre ha sido así y nadie lo cambia.
—¿Entonces?
—Kassandra debe ser inteligente y lograr ese compromiso.
—¿A qué te refieres?
Con los ojos llenos de cinismo de acercó a su esposa y apretó con fuerza sus mejillas.
—¿Acaso no utilizaste esos mismos trucos baratos? Te embarazaste querida para lograr casarte conmigo.
La respiración agitada y el dolor en el rostro aparecían al sentir el fuerte agarre de sus manos.
Tratando de alejarse y manoteando un poco, el rey la arrojó a la cama con fuerza, viendo a su esposa tocando sus mejillas enrojecidas.
—Dale a Kassandra todas tus ideas que resultaron muy buenas, mírate eres la reina consorte.
—¡Eres un desgraciado!
—¿Yo lo soy? No querida, tu fuiste la desgraciada que se metió a mi cama para quedar embarazada y tener un lugar en la familia real, aún sabiendo que yo amaba a otra mujer.
Sin poder decir una palabra la Reina bajó la mirada avergonzada, en algo tenía razón su esposo ella enamorada de ese hombre años atrás se metió en su cama por el consejo de su madre, logró casarse con el al quedar embarazada pero jamás logró que la amara, jamás volvió a tocarla en privado evitando le ser madre por segunda ocasión.
—Mañana mismo ayuda a Kassandra y juntas ideen un plan para que entre en su cama.
—¿Piensas convertir a tu propia sobrina en una cualquiera para lograr tu objetivo?
—Para lograr mi objetivo soy capaz de cualquier cosa.
—¿Y que pasará si Alexander ya tiene a alguien?
—¿Por qué insistes en eso?
—Estuvo muchos meses fuera del país, es posible que sea porque conoció a alguien y estaba con ella.
La mirada del rey cambió en cuestión de segundos, el ceño fruncido se hizo presente en forma de desaprobación.
—Si eso llega a suceder tendremos que cambiar el plan, deshacernos de la mujer y seguir el cause para que todo sea a nuestro favor. No permitiré que una cualquiera interfiera en mis planes.
Caminando al balcón bajo la nieve nocturna y el viento frío respiraba con calma y pensaba que todo saldría bien y si era necesario desaparecer a alguien lo haría sin contemplación alguna.