Amor a primera vista.

1057 Words
Alexander esperó a que la enfermera cerrara la puerta, hasta ese entonces soltó el agarre en Sophie. Se recostó en la camilla y cerró los ojos. Sophie se sentó en el pequeño banco y suspiró. No dejaba de observar al hombre frente a ella, era demasiado guapo su cabello peinado de manera magistral y su ropa se notaba que era bastante cara, sonreía, al verlo sentía mucha paz al estar a su lado. *—¿Dónde lo he visto antes? Es muy guapo y se vé que es alguien importante ¿quién será? —Terminaste de observarme. —¿Que? ¿Cómo es que? —¿Quién eres? —¡Yo... Soy Sophie! —Se tu nombre, quiero saber ¿quién eres? —Sophie Cleiton, estudiante de leyes y trabajo en la cafetería de la escuela. —¡Así que estoy frente a una futura abogada! Alexander se levantaba de la camilla, acomodando su traje hecho a medida y cruzando los brazos. —¡Señor, siento mucho lo sucedido! —Te disculpo con una condición. —¿Cuál? —Te espero mañana a las 7 de la tarde en ésta dirección. Le entregó una tarjeta y se acercó a su oído susurrando algunas palabras. —Eres muy linda Sophie, tomemos un café. Sophie apretó la tarjeta en sus manos, el perfume del hombre inundaba sus sentidos haciéndola perderse en el. —¡Señor! ¿Se encuentra bien? Peter entró al consultorio, pero al ver la mirada asesina de su jefe caminó hacia atrás sin decir una palabra más. —Te acompañaré a tu dormitorio. —¡Estoy bien, no se preocupe por mi! —No debes andar sola con esta nevada, vamos. Durante la caminata Alexander quería averiguar más sobre la vida de la chica y comenzó a preguntar sobre ella. —¿Ya estás haciendo tus prácticas profesionales? —¡Si! Estoy en el bufete de abogados Benson. —¿Benson? Buena opción, pero no se ajusta a tus necesidades. —¿Por qué lo dice? —Los Benson se especializan en casos sociales y tú debes especializarte en casos laborales, deja más dinero los negocios que los divorcios. —Lo pensaré cuando llegue el momento. —Llegamos. —¡Gracias por acompañarme hasta aquí! —¡Mi nombre es... Alexander! Diciendo al oído acompañado de una sonrisa pícara, Alexander podía sentir el ligero escalofrío que causaba en la mujer. Después de eso caminó para irse no sin antes girar levemente su cabeza. —No olvides nuestra cita, Sophie. Te veo mañana. Sophie lo veía alejarse entre la neblina y la nieve que caía, una sonrisa tonta aparecía en su bello rostro acompañado de un brillo en sus ojos. *—¡Alexander! ¿Acaso es amor a primera vista? Moviendo la cabeza para salir de su aturdimiento suspiró y entró al edificio. Alexander subió a su automóvil y la podía ver a lo lejos, como jugueteaba con sus manos antes de entrar. —Sophie Cleiton, quiero saber todo sobre ella. —En cinco minutos señor. Peter era un hombre extraordinario en cuestiones cibernéticas podía encontrar y ocultar cosas en la red con gran facilidad. Abrió su pequeña tableta electrónica y se conectó a la red de su teléfono, le bastaron tres minutos para conocer hasta el tipo de sangre de Sophie. —Señor, la señorita Cleiton cumplió 20 años el mes pasado, es estudiante de la carrera de derecho, vive en el campus con su compañera Felicia Galin ¿quiere que la investigue a ella también? —No es necesario, continúa. —Es la hija menor de la familia Cleiton, su hermano mayor es un vividor y adicto a las apuestas, debe bastante dinero en el casino Mountain. el señor Cleiton es un contador privado reconocido. —Con razón me sonaba el apellido Cleiton, es hija del contador Jaime Cleiton. ¿Será una niña mimada y consentida? —Lo dudo mucho señor, la señorita ha trabajo desde la secundaria sus padres sólo se han hecho cargo de la educación del heredero Cleiton. Hace poco vinieron a hacer un escándalo en la cafetería en la cuál trabaja para exigirle dinero. —¿Cómo sabes eso? Peter le entregó la tableta con un vídeo viral, en el cual se veía al hermano de Sophie intimidando la en la cafetería. —La familia Cleiton son unos vividores. La alejaré de ellos para siempre. —¡¿Señor?! —Desde que la ví a través de la ventanilla del carro supe que sería mía. Sophie entraba en la habitación, Felicia alimentaba a la pequeña. —Te dije que llevaras una chaqueta. —Lo sé, moría de frío. —¿Y ese abrigo? —¡Un hombre me acompañó aquí y lo puso sobre mí! —¿Un hombre? Que bien por fin comenzaste a interesarte en el sexo opuesto. —¿Quién era? —No lo sé, sólo se que su nombre es Alexander. Felicia podía ver cómo miraba y acariciaba el abrigo, la dejó sola ya que no ponía atención. Se preparó para acostarse, una vez en cama pensaba en el hombre, no podía sacar de su cabeza que ya lo había visto anteriormente pero no podía recordar de dónde. La mañana llegó y Sophie se fue al bufete, su ropa de oficina la hacía lucir diferente a la casual que usaba casi todos los días. Un traje completo de negocios en color azul marino y unos zapatos de tacón alto era su vestimenta. En punto de las seis de la tarde salió de la oficina, tomó su cartera y una bolsa de papel de compras, salió y fue directo a la dirección, los nervios la traicionaban y quería encontrar un motivo para irse del lugar pero sus pies parecían clavados al piso, no podía moverse ni un centímetro. —¿Busca a alguien? ¿Tiene reservación, señorita? —¡Yo... Yo! —¡Señorita, Cleiton! La estaba esperando, La señorita es una invitada especial del señor, pase por aquí por favor. —Entiendo señor, Peter. Sophie siguió a Peter por el elegante restaurante, sintiéndose algo incómoda. Al ver el rostro de Alexander la calma volvió a su cuerpo. —¡Bienvenida, bella Sophie! Recibía a Sophie con una bella rosa roja entre sus manos, ayudándola a recorrer la silla y tomar asiento como todo un caballero.
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