Los periodistas enfocaron sus cámaras a la hermosa acompañante del Duque, ignorando por completo a Kassandra, quién había resultado opacada por la hermosa y deslumbrante mujer. El vestido blanco la hacia lucir más joven y hermosa, resaltando su figura y su bello rostro.
—¡Duque, Norvig! ¿Podría decirnos quein es su hermosa acompañante?
Los ojos de Alexander se iluminaron, estaba dispuesto a revelar la identidad de su novia, pero el destino decidió que no era el momento oportuno.
—Alexander, disculpa que te moleste pero debemos entrar. Los patrocinadores te están esperando.
*—¡No puedo permitir que haga público su romance con una desconocida!
Kassandra caminó apresurada a su lado y lo tomó del brazo para entrar juntos, las cámaras apuntaban a las tres personas para capturar el momento.
Alexander se soltó del agarre y tomando a Sophie entraron juntos al salón de banquetes.
—¡Vamos adentro mi bella Sophie!
Con los puños apretados sobre su diminuto bolso no tuvo más remedio que caminar detrás de ellos.
La velada avanzaba lentamente, estaba apunto de terminar el evento, Alexander caminaba con Sophie del brazo de un lado a otro, pero se dió cuenta que caminaba más lento y con un poco de dificultad podría estar cansada.
—¿Estás cansada? ¿Necesitas descansar un poco?
—¡Si por favor!
—¡Pido perdón mi bella Sophie! No tuve consideración de tu persona.
—¡Descuida, entiendo que eres un hombre ocupado! Puedes arreglar tus asuntos yo te espero aquí.
—Te acompañaré a la sala de descanso. Si no te sientes agusto solo llámame y vendré por ti. No tardaré mucho, sólo hablo algo urgente con una persona más y nos iremos.
Un tierno beso en la mano fue la despedida momentánea de la pareja, a una distancia considerable sin ser vista, Kassandra Antón observaba la romántica escena, apretando los puños y con el ceño fruncido se comenzó a acercar con cautela.
Sophie bebía un poco de agua cuando sintió una presencia detrás de ella, el penetrante perfume llegaba a su nariz haciéndola sentir su estómago revuelto.
—¡Vaya, vaya! ¡Que sorpresa tan grande! Eres la abogada de pacotilla que despreció mi empresa.
—¡Señorita Antón!
—¿Que haces con Alexander?
—¡Yo!
Sophie tartamudeo sin saber cómo responder, no quería sonar presunciosa al decir que eran novios, su respiración aumentó y por un momento palideció. Una sonrisa malévola apareció en el rostro de Kassandra.
—¡Oh, no me lo digas ya se que es! Te contrató como compañía! No sabía que te dedicas a algo tan bajo.
—¿Que?
—Eres una niña así que solo lo diré una vez, Alexander Norvig, es mi prometido de nacimiento así que no te hagas ilusiones vanas.
La respiración de Sophie se dificultaba al escuchar cada palabra llena de veneno que salía de Kassandra.
—Si ahora está a tu lado es sólo porque te ve como una simple diversión.
—No soy la diversión de nadie, señorita Antón.
—¿Acaso crees que tiene algo serio contigo? Entiende querida, son de distintos mundos, el jamás se casará con una plebeya, la realeza se casa con la realeza.
Un camarero se acercó a las mujeres ofreciendo bebidas, Kassandra tomó una copa soltando comentarios despectivos.
—¿Gustan beber algo, señoritas?
—La gentuza no sabe de buenas bebidas, con una copa está bien.
Sophie se levantó del cómodo sofá, y antes de marcharse habló con bastante seguridad.
—Si su objetivo era menospreciar me y humillarme, le informo que no sucedió. Señorita Antón no me interesa pertenecer a un círculo social. Por cierto, la relación que yo tenga o llegue a tener con el Duque Norvig no es su problema.
—¡Vaya! Eres bastante irreal, no creí fueras tan tonta. No pensé que llegara aferrarse señorita, que le gustara ser la otra.
—No soy tonta, lo mío con Alex durará lo que tenga que durar, así sea un mes, un año o toda una vida.
—Entonces sufre cuando te deje, cuando veas que la boda real se llevará acabo pero tú no eres la protagonista.
Kassandra se levantó tirando la champagne sobre el vestido de Sophie.
—¿Eso la hizo feliz?
—¡No!
Kassandra esperó al camarero acercarse, con una sonrisa maliciosa se acercó y puso el pie para que este tropezara.
El estruendo de vidrio quebrandose en el piso resonó en todo el salón, provocando que los invitados voltearan a ver la escena, el hombre de rodillas en el piso y la parte baja del vestido blanco de Sophie manchado con vino fueron el centro de atención.
Kassandra se acercó satisfecha hablándole al oído.
—¡Ahora sí estoy más que feliz! Recuerda niña estúpida, no eres nada ni nadie en comparación mía.
La voz de Kassandra cambió por completo al ver acercarse a Alexander.
—¡Oh! ¿Te encuentras bien linda? ¿Y usted se encuentra bien?
El camarero se levantó enseguida con el rostro lleno de angustia.
—¡Señorita, pido perdón! Tropecé con algo no fue mi intención ¡lo juro!
—Fue un accidente, no se preocupe.
—¿Que sucedió aquí? ¡Sophie! ¿Te en encuentras bien?
Alexander la revisaba de pies a cabeza buscando hasta la mínima herida.
—Estoy bien Alex, fue un accidente.
—¡No lo llame así señorita! Alexander odia que lo llamen Alex.
—Sophie, es mi novia, ella puede llamarme como lo desee.
—¿Que? ¡No puede ser! ¿Como que es tu novia?
—¡Duque, por favor perdóname! No fue mi intención.
—Si mi querida Sophie dice que fue un accidente, le creo. Vamos Sophie, no puedes estar con la ropa mojada o podrías enfermarte.
Tomándola de la mano y por la cintura caminaron juntos, Kassandra sacaba humo por los oídos debido a la enorme rabia que sentía.
*—¿Cómo puede llamarlo Alex? ¿Que está pasando? ¡Alexander odia que lo llamen Alex! No pueden estar juntos, no pueden.
Sus manos apretadas en sus palmas y su respiración acelerada eran la prueba que estaba celosa y furiosa.