—Vamos hermanita, sal, ya te vi, no te escondas. Podemos llegar a un acuerdo, siempre fuimos un gran equipo—, hablaba Benjamín por el altavoz. Mientras tanto Emilia estaba atada de pies y manos, y Jhos estaba siendo vigilado por otro hombre que Benjamín había contratado. —Te sigue moviendo y te clavó un balazo en la cabeza—, amenazó el tipo. Jhos le miró con ojos afilados, él no sabía cómo le haría, pero estaba dispuesto a proteger la esposa de su jefe, ese era su trabajo y así tuviera que dar su vida para salvarla lo haría. Su mente trabajaba y trabajaba en todas las posibilidad y opciones que tenía para sacar a Emilia sin ningún rasguño, en realidad no había ni una sola, pero no perdía las esperanza que en los próximos segundos apareciera una. Cuando vio a Iker saliendo de entre los ár

