Lilly le sonrió al doctor, cruzó un par de palabras y luego este se fue. Al acomodarse nuevamente en su asiento, Kelly la increpó. —¿Estás enferma? —No, solo es un chequeo de rutina. —No me mientas Lilly. Te conozco muy bien y se cuando estás mintiendo —, Kelly enganchó sus dedos en el mentón de su hermana y le levantó el rostro —¿Es grave? —, Lilly negó —¿Entonces?, ¿por qué nos ocultas? —Porque aun no me lo creo—, suspiró. —No te crees ¿qué?, no me digas que estás embarazada—, Lilly sonrió y negó. —No, nada que ver. Además, es lo último que quiero, con mis dos hijos es suficiente. —Ya dices que no quieres tener una niña, pues Enrre estaría encantado de ser padre de una pequeña. —¿Puedes dejar de nombrar a Enrre? — volvió a suspirar. —Ay, Lilly. No seas cruel con el pobre, mira

