Iker cerró sus ojos, y Jhos soltó un grito al momento que el helicóptero tocó suelo. Aparte del sonido que hacían todos los fierros, solo sus corazones latiendo fuertemente se escuchaban. Jhos comenzó a reír, porque lo veía y no se lo creía, lloraba y reía de la emoción, pues estaba vivo, había sobrevivido, sin embargo, su pierna estaba atorada y el olor del combustible empezaba a salir, eso indicaba que era cuestión de segundos para que el aparato explotara. Iker se soltó y rápidamente se dirigió a Jhos —Salga, corra antes que esto explote. —No te dejaré aquí. —Señor por favor escuche. —Escucha tu Jhos—, hablaba mientras intentaba levantar un fierro para sacar la pierna —No dejaré que mueras, no permitiré que mi mejor hombre se me vaya. Además, tu hijo está por nacer ¿no? —Así es,

