Iker se sentó frente a ella, y mirándole fijamente sonrió —¿Me conoce?, ¿sabe quién soy—, Inquirió por la forma en que ella lo observaba. —Lo he visto un par de veces en la televisión, pero no sé qué tipo de famoso es. —No soy ningún famoso, simplemente soy, Iker Lanús. —¿Y que lo trae por aquí, señor Lanús?, nunca hemos cruzado palabra, y si está aquí es por algo, ¿o me equivoco? —Es una mujer que no se anda con rodeos, señorita Kiara. Kiara dio vuelta al anillo que contenía en su dedo —Señora—, dijo al mostrar su mano. —Ah, lo siento, no sabía que estaba casada. —Aun no me caso, pero en unos meses lo estaré—, dijo con una sonrisa iluminada —Pero vamos directo al grano, señor Lanús. Dígame, en qué puedo ayudarle. Hasta ese momento, Kiara había sido muy amable, pero cuando Iker

