—Hablar contigo, te lo dije en el mensaje que te envié, el cual no respondiste—, Sandy Páez posó su cartera a un costado y mirándome fijamente se acomodó en la silla frente a mí —Entre tú y yo hay una conversación pendiente, nunca nos hemos sentado hablar como dos personas civilizadas, jamás me diste la oportunidad de explicarte cómo ocurrieron las cosas—, entrelacé mis dedos y la escuché hablar sin desconectar la mirada de ella. Y a pesar de que no me gustaba dar la razón a nadie ella la tenía, jamás nos habíamos sentado a platicar sobre lo que ocurrió aquella noche, mientras yo dormía emocionado porque nos casaríamos ella se revolcaba con mi mejor amigo, con mi hermano. Pero que caso tenía hablar de aquello, ya a estas alturas de la vida no me interesaba saber absolutamente nada, me qu

