Iker cerró la llamada y pasó su mano por el cabello humedecido, seguido tomó una toalla y lo secó, a continuación colocó una camisa blanca y su holgado calentador, una vez listo soltó un suspiro grueso, y salió. Cuando la puerta se abrió, Emilia lo observó fijamente, su corazón latió con fuerzas cuando esos ojos negros también la miraron, le regaló una sonrisa pero él solo curvó las comisuras. Una vez que se recostó en la cama lo hizo bien alejado de ella, pues no acostumbraba a dormir toda la noche con una mujer, las únicas dos veces que lo hizo fue con su ex, esa sería la tercera noche que compartiría la cama hasta el amanecer. Iker concentró toda su atención en la televisión, necesitaba encontrar un programa que lo mantuviera distraído para así olvidar que a su lado tenía a la hija de

