El reloj apuntaba la una de la madrugada, y la familia no tenía noticias. Iker caminaba de un lado a otro, se estaba impacientando porque nadie salía de ese lugar para explicarle que sucedía con su esposa, ya llevaban más de una hora ahí dentro, y no comprendía del ¿por qué tardaban tanto? —Tranquilo, que esto de los partos múltiples es más complicado que uno normal. Sin despegar la mirada de las dos enormes puertas que impedían el ingreso al quirófano, Iker suspiró. Y cuando esta se abrió, todos caminaron hasta los dos obstetras y le rodearon. —La cesaria fue un éxito, los niños y Emilia están sanos. Los niños fueron pasados a la sala de incubación. —¡Gracias doctor! — Iker apretó la mano de los dos obstetras. Una vez que estos se fueron se giró y sonrió como un loco —¡Soy papá! —, g

