CAPITULO 7

1486 Words
BRENDA Hoy...hoy es la boda, desde hoy estaré amarrada a un tipo que no amo, que no conozco y no me apetece conocer. Se que existe el divorcio, pero eso será hasta un par de años, por el momento tengo que aguantar al gran Christian Anderson. No sé qué le ven las mujeres, es un hombre normal, no puedo negar que es guapo, tiene porte y se ve seguro de sí mismo cuando habla. Desde que la prensa se enteró de nuestro matrimonio no han parado de perseguirme; es agobiante tener que estar escuchando todas sus preguntas sin saber que responder. Estoy saliendo de casa para irme a la escuela como normalmente lo hago, pero en eso un montón de periodistas se amontonan como hormigas al frente de mi puerta impidiéndome el paso. —Señorita Clark, ¿desde cuando sale con el joven Anderson? —¿No es muy pronto para casarse? —¿Se casa por conveniencia? —¿Por qué se casa tan joven? ¿es que acaso está embarazada? Muchas preguntas a la vez y ninguna puedo responder, estoy atolondrada de tanta pregunta. Nunca hemos conversado al respecto de esto con Christian, solo dejamos que nos tomen un par de fotos un tanto cariñosas y eso fue todo lo que hemos interactuado obviando el día en que Christian me llevó a ese lugar hermoso, cuando estaba triste por de mi padre. —Señorita Brenda, responda — me dice uno de los periodistas —Por favor déjenos pasar —dice William —Gracias — le digo en un pequeño susurro Estoy absorta en mis pensamientos e inseguridades que no me doy cuenta de que mi madre está en mi recamara. —No puedo creer que estás por casarte — dice mi madre limpiándose una lagrima. —Tampoco es que tenga otra opción — digo casi gruñendo. —Sabes que tu padre y yo valoramos mucho el esfuerzo que estás haciendo — me dice mi madre. —No creo que él esté valorando esto — hablo en voz baja. —¿Qué dijiste? —Nada, solo pensaba — digo con una tierna sonrisa. —Te ves preciosa — dice el responsable de todas mis desgracias. ¿Como seguir amándolo después de todo? No puedo, no lo perdono y sé que es mi padre, pero no puedo ni siquiera mirarlo sin recordar aquellas imágenes. —Gracias — respondo cortante. El ambiente se volvió tenso, ya que estas últimas dos semanas mi padre y yo no hemos tenido una buena relación. —Deberíamos de comenzar a maquillarte y peinarte — dice mi madre y se va a llamar a la estilista. —No me mires así, porque yo tengo mis motivos para estar arisca contigo — le digo y me volteo porque verlo me lastima. —Hija si es por el matri — no lo dejo terminar y soy yo la que habla — No metas al matrimonio en esto, es por otro motivo que pronto sabrás —digo mirándolo con las amenazadoras lagrimas que quieren salir de mis ojos —, y hazme el favor de salirte de mí recamara — digo y él se marcha. Hoy se lo diré a mi padre, hoy le diré que ya se sobre su maldita amante, puede ser mi hermana, no sé cómo puedo hacerle esto a mi madre, la sangre me hierve demasiado en solo ponerme a pensar en esas fotos que me enseñó Natt. Natt, no he hablado con ella el día de hoy, debo llamarla. —AHHHHHHH—grita Natt apenas me cogió la llamada —Hola, estoy super bien y tú ¿cómo estás? — hablo sarcástica —No me vengas con esas cosas ahora, estoy en 5 minutos en tu casa — dice y me cuelga. Mi amiga está completamente chiflada(loca), pero aun así la adoro. —Hija, dime qué peinado vas a hacerte — dice mi madre enseñándome miles de peinados en menos de un segundo. Al ver todos esos peinados tan escandalosos me asuste. —Yo...este...eh — no salen palabras de mi boca —Santa madre de la virgen y todos los santos — dice exageradamente Natt al entrar. —De ninguna manera te harás esos peinados — dice ella y mi madre le da una mirada reprochadora. —Eso mismo pensaba yo — digo en un susurro. —Señora Abigail buen día y disculpe las molestias causadas —dice Natt haciéndose la educada y solo rio. —No hay problema Natalia — mi madre la mira con una sonrisa y se sabe que no hay ningún inconveniente. Al final opte por una trenza cascada y unas ondas en mis puntas para que mi cabello se vea más ordenado. *** No quiero que mi padre me deje en el altar, pero aún no puedo decir nada. La música de fondo comenzó a sonar y yo comencé a avanzar con pasos cortos al lado de mi padre, el lugar es hermoso, si yo no supiera que em caso por conveniencia diría que esta es la boda de mis sueños, pero no es así. Veo a Christian con un esmoquin completamente blanco, se ve demasiado guapo, ese pantalón marca muy bien sus piernas y su saco marca muy bien sus fornidos brazos, me quedo mirándolo como boba, siento que si no cierro mi boca pronto comenzará a caer la baba, me obligó a separar mi mirada de él y me doy cuenta de la cantidad de reporteros que hay en el lugar. Llego al lado de Christian y mi padre dice lo típico de las bodas. —Cuídala, ella es mi tesoro más grande — dice mi padre. —La cuidare — contesta Christian. —Estas muy hermosa —me dice Christian cerca de mi oreja y la piel se me eriza. —Tú también — me limito a contestar. La boda transcurrió de lo más normal, la ceremonia fue simple y rápida, ambos firmamos y es así como él se convirtió en mi marido y yo en su mujer. Estoy en la misma mesa de los padres de Christian y los míos, trato de fingir una sonrisa para que no se note lo incómoda que estoy. Solo falta 15 minutos para irnos a "nuestra luna de miel" es el momento que mi madre sepa la verdad, solo pensaba decírselo a mi padre, pero no me parece justo que mi madre tenga que estar aguantando esto. —Madre, tienes un momento — le dije —Claro hija, dime — ella me contestó —Solo mira las fotos — le dije y le tendí el celular Con solo ver los ojos cristalizados de mi madre quiero ponerme a llorar, pero tengo que ser fuerte para que ella no se sienta peor. —¿Quién te dio las fotos? — me dice mi madre un poco ¿molesta? —Eso no importa — respondo. —Estas fotos no se pueden filtrar, dime quien te las dio — exige mi madre levantando un poco la voz. Yo pensé que estaría llorando, pero lo que ella quiere es que nadie se entere de lo que le ha hecho mi padre, en qué mundo vivo, pensé que las infidelidades no se perdonan, pero con solo verlos a mis padres me doy cuenta de que no. Le quito el celular y me marcho. —Padre, quiero hablar contigo —le digo a penas lo veo. —Claro hija, dime — contesta él un poco ruborizado por los tragos que se ha tomado. —Se que engañas a mi madre y ella también lo sabe, yo no me meteré en sus asuntos, pero tampoco me pidan que los comprenda porque no lo voy a hacer — digo y me voy agarrando una botella de la mesa. No puedo creer que mi madre perdone esto y que mi padre haya sido capaz de hacer eso, de verdad he estado viviendo en un mundo de fantasía o yo soy idiota y no me he dado cuenta de que así es la vida real. Necesito más que una botella. Voy 3 copas de whisky y siento que ya estoy mareada, pero quiero seguir tomando aunque creo que 3 copas fue mucho para 5 minutos. —Es mejor que nos vayamos, no quiero que hagas un escándalo — me dice Christian al oído mientras me abraza por atrás. No quiero irme, pero sé que es lo mejor. Asiento y Christian me jala delicadamente. No escuchó ninguna palabra en concreto, solo sé que hay muchos murmullos y yo estoy sonriendo con una foca. Desde hoy esta será mi vida, sonreír, saludar y no dar mi opinión porque a nadie le interesa lo que opino y eso lo digo por mis padres generalmente. Ahora me dirijo a mi luna de miel, que no tengo la menor idea de donde será y tampoco es que me interese, solo quiero quitarme el vestido y dormir y no despertar más.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD