Diane corría por los hermosos campos, riendo a carcajadas, por que sus hermanos no la alcanzaban, su madre los veía y sonreía pensando en que travesuras les habrá hecho su hermana, está vez, ser la consentida no le dejaba nada fácil a su madre reprenderla, ya que siempre salía su padre a defenderla incluso sus hermanos.
Diane se canso de tanto correr y llegó a las caballerizas, por correr riendo llegó fatigada en eso llega un lindo niño un par de años mayor que Diane, con unos hermosos ojos verdes como la esmeralda y le sonríe.
—Que les hiciste ahora a tus hermanos.
Pregunta con una sonrisa en su rostro, y sabe que Diane no se detiene al momento de hacer travesuras, la conoce desde que nació ella solo sonrió inocente y se encoje de hombros.
—¡Hay ni aguantan nada son unos aburridos, solo les eche un poco de tinta en el shampoo y se enojaron! ¿puedes creer?
Con una sonrisa inocente, se sienta a ver como sus hermanos no la encuentran.
—Un día te van a acusar con tu papá, y te va a castigar, el piensa que su pequeña nenita es un ángel.
Ella suelta una pequeña carcajada, y después lo mira sería, Diane para su pequeña edad es muy inteligente.
—Escúchame muy bien Patricio.
Con un tono serio y apuntando con su pequeño dedito, le dice con una sonrisa.
—Yo soy un ángel.
El negando con su cabeza, sonríe y le dice.
—En tus lindos sueños enana, eres una diablita con una linda cara de ángel.
Pato como ella le decía era su mejor amigo, era hijo del captas de la hacienda y se llevaron muy bien desde siempre, a su madre no le gustaba mucho esa amistad, así que hacía todo lo posible por tener ocupada a Diane, para que no saliera a jugar con Pato pero, Diane se escapaba de sus hermanos para jugar con el, eran inseparables apesar que el ya cursaba la escuela, y ella el preescolar para ella no avía diferencia entre las edad, eran mejores amigos jamás se separaran era una promesa, que se avían realizado y el la cuidaba como una hermanita ya que el era hijo único.
—¿Diane dónde estás? si no sales en este momento le diré a mamá que estás con Pato.
Ese era uno de los mellizos, Leo de la misma edad que pato, pero ellos se creen superiores a el, por ser el hijo del capataz.
Diane solo voltea los ojos y suspira, le da un abrazo a Pato y sale enojada con su hermano, por lo que le acaba de decir, pasando por su lado le da un puntapié, y se le queda viendo con los ojos entrecerrados.
—Escúchame bien Leo, eres mi hermano consentido, pero si le dices a mamá yo te acuso con papá, de lo q paso con las flores de la señora Lena, a ver qué dice papá.
Con una sonrisa cómplice Leo abraza a su pequeña hermana, que sabe que no amenaza en vano.
—Vale anda enana vamos a cenar, antes de que mamá se moleste, pero nos debes lo de la pintura de esa no te escapas.
Ella solo soltó una pequeña carcajada.