P.O.V Allyson Parks. Los coches se pusieron en marcha con un acelerón. En menos de lo que esperaba ya estábamos de nuevo en la autopista principal que nos llevaría de vuelta a Nueva York. Cuando las aguas se calmaron un poco, Drake activó una videollamada con el resto cuyos rostros aparecieron a través de la pantalla digital que salió del techo. Sin embargo, Logan no podía quitarse la máscara al viajar junto a la joven. — ¡¿Cloroformo?! ¡¿Enserio?! — me adelanté antes de que ninguno dijera nada. El c*****o de John había hecho que la rubia inhalara un paño húmedo hasta quedar inconsciente. No había que ser Sherlock Holmes para darse cuenta de qué era exactamente. — ¡La niñata me ha mordido! — se quejó Logan irritado, como si aquello hubiera sido razón suficiente como para intoxicarla.

