de los sitios donde has estado. Jada lo miró con una tristeza en los ojos que lo dejó sin respiración. Se preguntó si era por algún recuerdo del pasado o si él tenía la culpa. –Los recuerdos están bien, pero no volvería a ningún momento de mi pasado. La observó con detenimiento y captó un destello de dolor en su rostro. Fue a acariciarle la mejilla, pero ella apartó la cara. Luego, se sentó y se tapó los pechos con la sábana. –Tengo que volver a mi cama, tengo que estar cerca de Leena. –Puedes oír si... –A lo mejor no la oigo. Se levantó de la cama, recogió la ropa y se vistió muy deprisa. ¿Se sentía así ella cuando él se marchaba? ¿Rechazada? ¿Desnuda? Él se sentía así y mucho más. –No te vayas... –Es... lo mejor. Nos veremos por la mañana. Se dio la vuelta, se m

