Los días pasaron, llevé a mi familia a conocer las áreas turísticas de París. Disfruté mucho de su compañía en estos días, fue una pena que mi padre tuviera que viajar de emergencia, claro que fue solo para virar lo más pronto que le sea posible. El día de la boda llegó sin contratiempos pero mis nervios estaban a flor de piel no sabía porque me sentía tan nerviosa, pues la noche anterior habíamos ensayado y todo estaba perfecto. No pudimos ensayar con mi padre pero prometió que nos veríamos en la iglesia y él entregaría mi mano a Gabriel, pues al llegar del aeropuerto iría directamente allá. Yo me había encerrado con la maquillista en la habitación para que Gabriel no me viera, pues no quiero que nada empañe mi felicidad con ese maravilloso hombre, la dueña de la boutique envió a un chi

