Después del almuerzo con mis chicas, pase para entregar las llaves del departamento. Ya habían llevado mis cosas para mi nuevo hogar. Al entrar y ver el espacio sin mis cosas sentí un poco de nostalgia, aunque no había pasado mucho tiempo en este lugar, realmente había sido muy feliz. Había descubierto que alejarme del mundo tóxico que siempre me recordaba mis fracasos me había ayudado a salir del foso. Ahora estaba dichosa, era otra persona. También recordé ir a darle las gracias a la Tía Elena por la oportunidad, su panadería había hecho la magia. Después de poner mis cosas en orden acepte que me buscarán para ir a conocer dónde iba a vivir de ahora en adelante. Al llegar me impresionó lo sofisticado del lugar, el trato tan agradable del portero, del ascensorista. Todo realmente m

