Mi vida cómo madre de Julianna ha sido una total aventura, he aprendido tantas cosas entre ellas a madurar, a dejar a un lado las vanidades. Nada es más importante que el bienestar de mi hija. Verla crecer y entender que nosotras las madres somos el mundo para ellos. Debemos enseñarles lo mejor de la vida y protegerlos de lo malo. Mi refugio es esa pequeña que con sus risas me hace olvidar mis inseguridades y mis tristezas. Edward se ha tornado tan diferente, desde hace algunas semanas he venido sospechando que tiene otra persona. Lo noto distante, alterado, he tratado de hablar con él pero es una persona que esconde sus emociones. Y siempre saca excusas cuando hablamos de un tema personal. Hoy llegó más pensativo que de costumbre y me dijo: _ Nicole, tenemos que hablar… Ahora si, ll

