Vivir juntos se sentía como un sueño, Julián se sentía cada día más y más pleno junto a sus dos mujeres. No había nada sobre la faz de la tierra que el hombre no estuviese dispuesto a darles a ellas si es que ellas lo pedían y también estaba listo para luchar por su amor con Kikky, que cada vez estaba más esperanzada en que al fin tendría lo que siempre soñó una familia. Y no, en ese momento no habían sin embargos, ni peros, ni nada que les afectara lo que vivían día a día, eran ellos tres contra el mundo. Aunque el mundo era realmente grande y a veces los enemigos eran peligroso y silenciosos. —¿Qué crees que haces? —Besar a mi mujer. —Es muy temprano, tu pequeña no demora en entrar por esa puerta. Pero a Julián le valía madres todo, porque estaba demasiado excitado y deseaba demas

