Bonifacia

1110 Words

—Está bien. Te perdono —dijo disimulando una sonrisa intentando controlar los músculos faciales. —Gracias. De nuevo se instauró el silencio, cosa que agradecí. Me caía de sueño y no tenía la mente lúcida para seguir discutiendo con Joshua. —Ya hemos llegado —anunció el taxista al poco deteniendo el coche. Miré al exterior y me di cuenta de que estábamos en una calle céntrica, abarrotada de gente y que no guardaba ninguna semejanza con la del hotel. —¿Dónde estamos? —pregunté ante la obviedad de que nos encontrábamos frente a la puerta de una discoteca. —En el Templo de la Salsa —respondió el taxista—. El mejor club de salsa de todo Bogotá. Aquí podrán dar rienda suelta a los impulsos de sus cuerpos y dejar sus almas volar a otros mundos con las mejores melodías. Confundida, m

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