No se puede ser permanentemente inmune a un hombre guapo y jodidamente sexy…que te dice que quiere conocerte mejor y hacerte sonreír, y no sentir nada en el cuerpo, digo yo.
Eso equivaldría a ser una muerta viviente. Admito que temblaba de pies a cabeza.
Esa misma tarde que conocí a Joshua, recibí unas visitas inesperadas de mis amigas y de mi prima Melek.
Caroline vivía en Boston, pero siempre manteníamos el contacto como confidentes, la rebelde de Izzy y corazón libre, se asentaba en los Ángeles, en cambio Melek se quedó en Cambridge junto a su esposo e hijo.
Eran mi corazón, y las extrañaba un montón… Aún recordaba los tiempos de cuando aún era una chiquilla problemática, ahora ya tenía 23 años y mi forma de pensar había madurado.
Todas nos veíamos distintas, aunque Melek y yo , seguíamos manteniendo la misma contextura y prácticamente podríamos pasar desapercibidas como hermanas, su cabello era más corto y estaba vestida con Jeans de Mezclilla y una blusa casual.
Izzy dejó de vestirse como gótica y de usar tanto delineador en los ojos, pero la ropa oscura no la iba a dejar, su cabello varonil siempre le daba un toque Sensual, gracias a Dios se deshizo del piercing en la nariz.
Y Caroline, se veía hermosa como siempre, también era mamá de un hermoso niño de tres años, el cual no se le notaba para nada en la figura.
Cuando las ví me acerqué y nos dimos un abrazo grupal.
Uno gigante y cariñoso.
—Las extrañe muchísimo.— dije contenta.
—Por eso hemos venido, las tres decidimos hacer un viaje para ver cómo estabas y para escapar de la vida maternal.—dijo Caroline.
Esa noche compramos pizza y cervezas, para disfrutar de la agradable compañía .
Y Mattew no estaba porque había viajado por un caso importante , la firma prestigiosa para la que trabajaba exigía viaje de negocios fuera de Nueva York, un abogado graduado en Harvard lo hacía atractivo solo con escuchar el título.
Tenía un gran novio , atento, cariñoso, sobre todo decente.
Aún no puedo creer que nuestra relación empezó en la universidad y él me apoyó mucho cuando entré a la carrera.
Amé todo lo que representaba.
No me aguanté y les conté la noticia a grandes rasgos.
De mi proyecto y el viaje de negocios internacionales por tres semanas que tenía por delante.
Mis amigas me felicitaron, por supuesto, pues sabían que había invertido mucho de mi tiempo en ese proyecto.
Inmediatamente me sugirió Caroline que fuera de compras para equiparse adecuadamente, por qué mi armario parecía de una oficinista reprimida con trajes aburridos de tonalidades grises y oscuros.
—Estás peor que Melek en tiempos de la universidad y sus camisas ensabanadas.— se burló Izzy.
—En serio, esas camisetas eran cómodas a diferencia de tus medias agujereadas.— Se defendió Melek.
Caroline me entregó una tarjeta de una persona que conocía, que trabaja en Zara y está muy inmersa en el mundo de la moda, ponerme divina fue su misión.
Pero fue Izzy la que abrió la caja de Pandora al preguntarme si iba ir sola al viajé.
—Me acompaña un compañero del departamento de finanzas —dije algo incómoda.
Y no se hicieron a esperar con sus lluvias de preguntas, todas con el mismo interés:
—¿Está guapo ese colega?—
Le dije que sí, que no iba a mentir, y de paso le conté la descarga vaginal que me había dado al darme la mano y su fama de mujeriego.
—Y no se te antoja, tiene nombre de destrozador de bragas —dijo Caroline con una sonrisa un tanto pervertida.
Hubo muchos aplausos, risas, caras de susto, cuando Caroline dijo eso.
—Chicas, tengo novio, por favor — dije para amansar sus bromas.— no me molesten.
Y todas coincidieron en que eso era cierto y que la fidelidad es vital en una pareja. Bueno, no todos, Caroline, tenía algo que replicar:
—La fidelidad está sobrevalorada.—dijo ella un poco ebria.
Mi relación con Mattew: era buena pero insípida, sobre todo en el terreno íntimo, teníamos dos meses sin hacerlo, siempre había alguna excusa del trabajo de su parte, incluso empecé a preguntarme si ya no le gustaba mi aspecto.
O si ya se había aburrido de mí en estos cinco años de relación.
Y tras unos segundos que me parecieron interminables, salí de mis pensamientos, pude escuchar una voz, un poco achispada, estaba haciendo efecto el alcohol.
—Has estado con Mattew desde el principio, probablemente te casarás con él dentro de poco y no has conocido a otro hombre en tu puta vida. ¿No crees que deberías intentar con otra persona, sólo para ver qué se siente? Hazlo con este Joshua.—dijo Izzy atrevidamente.
—¡Estás loca!.— chilló Melek.
—¿Por qué?.— Frunció el ceño Izzy— No tiene que ser una santa.
—Las diablas gustan más .— dijo Caroline.
—Han perdido la razón.— dijo Melek.—Como le van a sugerir que le sea infiel a Mattew.
—Solo le dices por qué le entregaste la virginidad a Max, amiga pero seamos sinceras, si Noah hubiera correspondido tus sentimientos en ese entonces te lo hubieras cogido o no— dijo Caroline bastante borracha.
Melek solo abrió y cerró su boca como un pez …sin saber qué responder.
Oh mierda …
En eso Izzy interrumpe.
—Debe ser bueno en la cama si es tan mujeriego y tal vez te pierdes el mejor orgasmo de tu vida.—exclamó sarcásticamente.
No me gustaba, pero era cierto, aunque por una calentura no iba a perder mi relación de años a pesar de los problemas, yo lo estaba intentando.
Y él se esforzaba mucho.
—No creo que pueda hacer algo así, para tener sexo con un hombre tienes que sentir algo por él ,— respondí.
—Gracias, el único comentario sensato que he escuchado.— dijo Melek.
—No es necesario que sientas algo por él, algunos hombres sólo están ahí para el sexo.—dijo Izzy.—Eso es lo que hago, duermo con ellos y me desestreso. Es bueno para el cuerpo y la mente .
—Que zorra.— dijo Caroline más como cumplido que insultó, y con una sonrisa tonta en los labios .
—Pero yo no soy así, necesito sentir algo .— afirmó.
—¿Te parece una pequeña sensación que te haya dado una descarga eléctrica entre las piernas con sólo tocarte las manos? Yo diría que es una sensación y es bastante fuerte.— dijo Caroline.
Odiaba que tuviera la razón.
—No hagas caso, a esta pervertida— … dijo Melek jaloneándola del pelo.—
—Auch…—chillo Caroline.
—Hazme caso a mí, disfrútalo y duerme con él al menos una vez, y luego sigue adelante. Cuando vuelvas a Nueva York, Mattew te seguirá esperando con las sábanas limpias .—
—Ambas quieren quedar calvas.— grito Melek— No le digan eso a mí prima, por Dios.
—El que tú seas inocente, no significa que todas lo seamos.— dijo Caroline sobándose la cabeza.
—Entonces engañas a tu esposo Caroline.— dijo Izzy.
—¡Que!...No…no tengo motivos, pero mi mente es otro asunto.— Replicó ella.
—¿Entonces te imaginas con otro hombre?.— pregunte
—No con otro, con otros… mi imagi— dijo Caroline burlonamente antes de ser interrumpida por Melek.
—Ssshhh, cállate.— dijo Melek tapando la boca de Caroline.—guarda tus pensamientos lascivos para ti misma.
Y así pasamos toda la noche, Izzy y Caroline contando sus experiencias prohibidas y Melek terminó rindiéndose .
Y eso fue todo. Pero eso plantó la semilla de ¿y si? Durante todo el mes anterior, había estado imaginando besos robados en los ascensores, amores salvajes y acelerados en las esquinas, incursiones en mi cama en medio de la noche, cosas así… Sucio… Caliente… Muy caliente…