Una pequeña sonrisa cruza mis facciones de solo recordar la manera en cómo me toco, su mirada necesitada. Aparte de eso, aún recuerdo la vergüenza que me dio al haber explotado en su boca, han pasado un par de horas pero se siente como si hubiese sido mucho menos que eso. Pero después, cuando me probé en su boca fue una sensación que nunca olvidare, no se sintió desagradable para nada. A lo mejor pudiera ser porque como era el, no me importaba para nada como me veía, lo necesitados que se escuchaban mi gemidos. Con Tristán, puedo ser yo mismo sin dudarlo, sacar a relucir todos esos aspectos que nunca hice con nadie. No me da miedo gemir con fuerza, más aun si sé que esos ruiditos lo hace ponerse más energético, para luego llevarme a un placer incontrolable. Aun siento las nalgadas que me

