El vagón iba vacío, así que aproveché para sentarme a su lado. Es un muy buen comienzo...
- Hola.– Le sonreí. Ella me miró, y sonrió. Otro punto bueno; ella está de humor.
- Hola.– Pude ver que no estaba leyendo nada. Quizás le aburrió el libro del otro escritor. Claro que los míos son mucho mejores.
- ¿Se te olvidó el libro?.– Pregunté, sonriendo.
- Oh, no. Pero no fue muy interesante, así que lo dejé.– Respondió.– Cometí un error al creer que podía encontrar a otro escritor parecido a Lili Manobal. Pero creo que ella es única.
- ¿Tú crees?.
- Sí. No volveré a buscar otros escritores...– Bajó la mirada, tímida. ¡Mi corazón va a estallar de alegría! – Pero no he tenido otra opción, al ya leerme todos sus ejemplares. No ha escrito ningún otro, por ahora.– Aclaró. Se veía algo cansada, y aburrida. Es cierto que no he escrito hace un tiempo, ya que me han dado vacaciones en ese tema, y solo me he dedicado a organizar ideas en la oficina.
En ese momento tuve una idea. Puede ser algo apresurado, pero estoy tan emocionada que seguro llegaré a mi trabajo a realizar lo pensado.