Capítulo 4
Prioridades
Merlín
Debo irme, estoy a nada de llegar tarde así que debo moverme rápido así que corro lo más rápido que puedo para llegar a mi auto, así evitando que me lluevan las preguntas porque sé que las habrá. Tonner no quita el dedo del renglón con facilidad claro que estamos hablando de mi hermano quien debe ser molesto por naturaleza. Abro la puerta, entro y cierro, pero el sonido de la puerta de un lado llama mi atención, ¿Desde cuándo Tonner era tan rápido? Pero me sorprendo cuando no es él, aunque parece avergonzado como si acabara de reaccionar por lo que hizo además de que busca que decir. Lo que me hace sonreír, sus mejillas toman un color rojizo y mira a todos lados buscando una salida que claro está a su lado.
—¿Quién dijo que tú podías venir? — cuestionó con burla
Eso hace que se componga, aunque no tanto, lo regresó a mirar sentándome de lado horizontal para darle una mirada molesta, pero él está sorprendió como para detenerse a pensar en mi molestia, aunque rápido busca una respuesta y me encuentro ansiosa por su respuesta
—Tampoco me has dicho que no podía —sonríe, feliz por su respuesta mientras aleja la vergüenza
—No puedes ir así —afirmó como si fuera obvio
Señaló los pies descalzos y su abdomen que está firme y tengo ganas, aunque apuesto a que a muchas les encantaría, aunque eso me molesta. No quiero que vaya por ahí semi desnudo.
—¿Por qué no? —cuestiona como si su vestimenta fuera la más normal, aunque bueno para él quizá lo es
—¿Me ves vestida así? —respondo obvia, no tengo idea del por qué le estoy dando lecciones de vestimenta en lugar de lanzarlo lejos
—Casi —su ironía me hace recordar lo que traigo puesto, touche esta contienda la he perdido
Es momento de que dejemos de tontear y salga de aquí, ha sido una buena distracción, a pesar de que pensé que sería peligroso parece ser más carismático de lo que pensé. Un movimiento rápido, abro la puerta y lo empujo fuera antes de que reaccionara. Cae rodando un poco, quiero salir y verificar que está bien, pero me contengo, cierro y arrancó cuando la puerta de la cochera se abre.
Llegó a la universidad, hoy es el día que tienen que presentar sus proyectos para fin de curso. Dejé mi robot en la entrada y lo estoy guiando, observando desde la cámara que le puse. Esta es una de las mejores universidades y presume de ser igualitaria con todos.
Tomó asiento en una banca del parque frente al edificio donde vería todo el show, las grandes puertas están abiertas dejando ver el gran salón. Las mesas están a los extremos, las personas entran a ver los proyectos de los estudiantes brillantes, desde este punto puedo ver el mío bajo el nombre de alguien más y no es tanto el robo sino la universidad que no hizo nada.
Esto será un gran espectáculo mientras como unas palomitas, esos estirados no lo verán venir. Me doy cuenta de que alguien se sienta a un lado mío, en cuento lo regresó a mirar para decirle que se pierda no puedo creer quien está aquí…. O ya sé cómo llego, para qué pregunto a lado suyo esta Tonner disfrazado con una playera el doble de su tamaño y unos pantalones largos, las botas militares le dan ese toque exquisito y una máscara junto con un sombreo exageradamente grande, si lo vieras de lejos parecería un travesti con un buen gusto, extiendo una sonrisa burlona, no le gusta salir por esa razón su look son algo llamativos aunque no quiere llamar la atención, tiene una forma peculiar de hacerlo. Aun cuando no le pasaba eso, mi hermano es vanidoso, sus disfraces los odia con todo su ser.
—¿Qué hacen aquí? —intento ser lo más natural que puedo
Escaneo a Zero que se ve diferente, ese estilo le da un toque hippie. El pantalón le queda un poco zancón, por su altura será algo difícil encontrar algo a su tamaño si evaluamos la playera roja de un logo sobre “salvemos el mundo” con un dibujo de, el planeta fumando un cigarro que le queda ajustada. Lo que me hace pensar ¿De dónde consiguió esa ropa Tonner?, puede que, de alguno de nuestros vecinos, sin embargo, no recuerdo alguno con esa vestimenta. Los huaraches dejan al descubierto aun sus pies descalzos. Me gusta su nuevo estilo, admito.
—Tú qué haces aquí, ¡criminal! —contraataca Tonner sabiendo que tramo algo, pero hice mi cara más inocente que tenía
Zero ignora por completo buscando alrededor lo que está mal, aunque está fascinado por lo que ve. Alguien como él lo estaría, yo he vivido toda mi vida en este mundo y es una porquería, en cuanto tenga una pisca de eso sabrá a qué enfrentarse, sin embargo, no quiero que lo pase. Si puedo evitarlo lo haré.
—¿Qué hay de malo en estar aquí? —agrega cuando no encuentra el origen de lo que está mal
Mientras yo y Tonner tenemos guerra de miradas, Zero se tomó la confianza para acabar con mis palomas, le doy una mirada mientras come como si nunca lo hubiera hecho, eso hace que nos miremos con mi hermano de otra manera, no le hemos dado comida. Eso me hace sentir culpable al igual que él.
—Vámonos —suspira rendido Tonner y me ofrece la mano a modo de paz
Sonrío levantando el brazo y presionando el botón que tenía escondido, sé que piensa que soy capaz de robar un banco no lo culpo podría hacerlo. Pero no sabe que hay detrás de todo, el robot que está en el lugar tiene un sensor magnético que dejará sin funcionar todos los proyectos, luego soltará una explosión autodestruyéndose esparciendo pintura en todo el lugar. Me aseguré de que fuera suficiente para alcanzar hasta el último rincón. Sonrío con satisfacción, se siente bien no me hace sentir mejor, sin embargo, el saber que no ocuparan proyectos que no son suyos es suficiente. Tonner tiene una mirada que indica que había entendido lo que había hecho. Mi mirada viaja a Zero que se ha dado cuenta del caos.
—No te conviene tenerme como enemiga —amenazo mientras lo señalo con el dedo, él solo me mira escaneando mi rostro para después al edificio hecho un desastre
—Lo tendré en cuenta —dice con una sonrisa que casi me hace suspirar, por favor ¿en serio lo haré? Apenas y lo conozco y ya estoy de este modo —Pero creo que ellos no lo tienen —termina señalando un punto detrás de mí, no hace falta saber a quienes se refiere
Eso fue rápido, fueron inteligentes para saber dónde me encontraba. Cuando regrese a ver doy un respingo cuando un puño casi impacta contra mi cara, pero Zero lo detiene con su mano. Su cuerpo casi me abraza por el movimiento que ha hecho para detenerlo como si no fuera nada. Al contrario, el que hace una mueca es el que ataco, Juan uno de los perfectos de la universidad, su dinero alcanza para comprar las mejores calificaciones y los mejores proyectos. Zero se levanta mostrándose más intimidante por su altura, atrás de él venían otros tres chicos y la nueva novia en turno. Esto podría ser una mala imitación de un cliché universitario. Pero al mirar a Zero se detienen los intimidó tanto que se toman una distancia prudente retrocediendo. El solo pensar que sin la intervención de Zero me habrían roto el tabique de la nariz eso me causa un escalofrío, creo que su reacción no es merecida cuando él no se esforzó en hacer ni quiera el proyecto, sin embargo, las mejores empresas hoy estaban para contratar a los mejores.
—No la toques —dice Zero con un tono tranquilo pero su postura indica otra cosa
—¿Sabes lo que hizo esta zorra?... —grita molesta no termina de hablar
—Ella no te golpeó —interrumpe enfatizando
Tengo un historial que estoy segura es largo, podría hacer un historial de lo que he hecho y las razones del porque golpearme. Se zafo del agarre de Zero y se fueron sin medir palabra, respiro hondo para después decir en un susurro
—Gracias —me siento avergonzada y quiero esconderme
Pero mi vergüenza se esfuma cuando me da una sonrisa inocente, esto me ha dejado fuera de combate momentáneamente, esto no debería funcionar conmigo. Considero que es una persona, espera corrijo, ser, cosa o extraterrestre que no me causara problemas.
—Tenemos un problema más grave —murmura de una forma graciosa, como si no se acostumbrara a hablar.
Su voz es ronca y varonil, casi perfecta. Estoy segura de que si me dijera que le compre una biblia voy y lo sé la compro. Paso mis manos por mi cara tratando de recomponerme, debo salir del mundo de los arcoíris.
—¿Cual? —respondo ahora si alerta de lo que dirá, quizá venga a predicar el final del mundo
Observa el lugar y entiendo que no es un buen sitio así que caminamos hasta la casa, Aunque nos detenemos bajo algunas preguntas sobre como funcionan algunos objetos. Tonner no quita la mirada de mi parece darse cuenta de algo que yo quiero ignorar. Zero mira el mundo de una forma diferente, es un globo que en cualquier momento podría explotar y me da terror eso.
—Es la cosa mas inocente que he visto —murmura Tonner, asiento concuerdo con el
Llegar a nuestra casa es un reto cuando él quiere seguir explorando, pero le recuerdo que tiene algo que decirme y eso hace que podamos regresar. Al entrar me doy cuanta del desastre de ropa que hay.
—¿Cuál es el problema? —cuestiono observándolo
—Mi trabajo es proteger una puerta a la que estaba encadenado —comienza dejando una pausa pensando en lo que dirá —Esa cadena ahora termina en tu tobillo —murmura haciendo movimientos con sus manos
—¿Qué? —murmuro con una risa nerviosa, escuche bien, pero no puedo creerlo
Va a repetirlo, sin embargo, Tonner lo detiene. No me toma mucho para estar gritando como loca histérica tantos "No" como podía, voy directa a la cochera por la caja de herramientas debe haber algo que haga algo. Tras intentar con la segueta y golpearlo con todo lo que encuentro me siento en el patio trasero, no puedo creer que ni el ácido le hiciera cosquillas. ¿Cómo esto paso?, mi pregunta es contestada de forma rápida con un recuerdo, fui la primera que la salvo, supongo que necesitaba algo a lo que aferrarse y fu yo. Ahora debo lidiar con las consecuencias
—¿Cómo pasó esto y yo no me di cuenta? —Pasó mis manos varias veces por la cara, cuando subí al auto no lo vi ni cuando me bañé
Zero camino cauteloso como si fuera un animal sin control lo que hace que mi molestia crezca más si es posible.
—¡No soy un animal rabioso! —grito frustrado regresando a mirarlo
—Intentó apaciguar sé que debe ser con tacto para no alterar más…. —parece que trata con una especie rara cuando lo es el
—Ni que nada —No puedo creer que me compare con un animal —Exijo una explicación —lo tomó del brazo para acercarlo, error su olor a roble me noquea de nuevo, contengo la respiración
—Pero yo tampoco tengo idea, pensé que alucinaba cuando la vi en tu tobillo, pero cuando me tiraste e ibas no sé a cuántos metros apareció la cadena —se detiene unos segundos
—¿Serás como un perro? —mi voz sale aguda, me doy cuenta de que eso sonó mal —¿Cuánto lejos podemos estar? —suspiro derrotado
—No más de 20 metros, creo —lo observo pensando en si debo confiar en alguien que no recordaba ni su nombre, claro que no ni siquiera debería considerarlo
—Bueno me doy por vencida —dramatizo dejándome caer
—¿ahora qué hacemos? —Tonner parece preocupado, somos dos personas escondiéndose y solo podríamos estancar a Zero
—Investigación, no sabes de ti nada —señaló a Zero mientras asiente de acuerdo
—¿Y si vamos a dónde caí? —esa es buena y mala idea
—Buena idea, pero tiene que ser en la noche —comienzo a hacer mi plan, es algo arriesgado ya que tal vez nos estén esperando, si fuera yo no dejaría el lugar por un largo tiempo