—"Dios mío..." —musitó él, palmeando desnudo el colchón donde Pilar yacía como un cuadro viviente— "En la peni solo te vi en falda lápiz, con ese escote que me volvía loco... pero *esto*..." Su mirada recorrió las curvas iluminadas por la luna: la cadera que dibujaba una 'S' perfecta sobre las sábanas, los pechos con pezones rosados que antes solo adivinaba bajo la seda. Su pulgar rozó una peca bajo su ombligo. —"Te quité la ropa tres veces en la sala de visitas y jamás te vi completa. *Joder, abogada*... ni en mis fantasías eras así de perfecta." **Punto de vista de Pilar:** Ella sonrió al sentir sus ojos quemándole la piel. Sus dedos dibujaron la parábola de tinta que cruzaba su pectoral: —"¿Sabes lo que me vuelve loca? Estos tatuajes..." —su voz tembló al seguir el dragón

