CAPÍTULO 40: SUMERGIDOS

1261 Words

El Laboratorio de Almas de la Fortaleza de Sereton parecía una catedral dedicada a una deidad olvidada de cables y luz. En el centro, los tres tanques de inmersión se erguían como pilares de cristal reforzado, conectados por una maraña de mangueras de refrigeración que siseaban al liberar nitrógeno líquido. El calor del pico de la Estación de la Sangre Hirviente seguía presionando desde el exterior, pero aquí, bajo el mando de Nox, el ambiente era de un frío gélido y calculado. Nox se movía entre las consolas con una eficiencia que rayaba en lo mecánico. Sus manos, una de carne y otra de metal, tecleaban comandos a una velocidad que los ojos humanos apenas podían seguir. A su lado, Dracon observaba el proceso con una curiosidad silenciosa. El Rey Dragón no solía impresionarse con los

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD