Sam no dijo nada, si su madre supiera que en realidad Matt no sabe quién es ella sería un caos, pero su orgullo no la dejaría dar su brazo a torcer. —Tienes razón Mamá, pero queremos llegar las cosas calmadas por ahora— dijo Sam, fue lo más acertado que se le ocurrió. —Tienes razón hija— se giró mirando a Natasha — deberías aprender a tu hermana. Si no, te quedaras soltera, deberías de buscar un buen esposo y ahora más si quieres adoptar a la niña... —Ya la adopte Mamá, y su nombre es Mely, es tu nieta por cierto— Natasha estaba a dos minutos de perder los estribos. —No es mi nieta— dijo Amelía con cólera — y tú no eres mi hija. —Ya basta Amelía — dijo John al escuchar a su esposa despreciar a su hija— Natasha es nuestra hija, ¡Por Dios!... —Ella perdió ese derecho al irse. Decidió

