James no sabía cómo podría seguir viviendo si Alice moría, una y otra vez se repetía en su cabeza la imagen de Alice tirada en el suelo luego de que una bala rozara su cabeza haciéndole perder el conocimiento. James no había perdido tiempo cuando Alice fue secuestrada, primero le avisó a los guardaespaldas lo que había sucedido por si podían hacer algo, luego, llamó a la policía y rastrearon el número de Alice, James rogaba llegar a tiempo para rescatarla, pero unos segundos hicieron la diferencia, Alice se encontraba entre la vida y la muerte, y los paramédicos no le daban esperanzas. Al llegar al hospital Alice fue ingresada inmediatamente al quirófano. James sabía que tenía que avisarles a Sam y a Mary lo que había pasado con Alice, pero no tenía el valor de hacerlo, así que decidió

