Alice llevaba en ese largo pasillo luminoso lleno de puertas lo que a ella le pareció una hora, había estado buscando el lugar por el que había llegado a ese pasillo, pero no lograba encontrarlo, quería decirle a James lo que había visto y oído, quería darle la tranquilidad de saber que sus hijos que no habían podido nacer estaban en un lugar seguro y tranquilo. Había recorrido diferentes puertas, pero no podía abrir ninguna, sin embargo, estaba muy atenta por si escuchaba alguna voz conocida o algo que la guiara de nuevo, muchas veces se planteó regresar con su papá y simplemente quedarse con él, pero la promesa de un futuro feliz la impulsó a no hacerlo. Siguió caminando y a medida que se acercaba a una puerta escuchó la voz de James y de su madre, Alice estaba tan feliz que corrió a esa

