Nick salió del laboratorio y entonces vio cómo Will salía por una salida de emergencias. Rápidamente corrió a alcanzarle.
—¡Eh! Dónde crees que vas.
—Me largo — dijo Will desinteresado.
—Nos enviaron a dirección, ¿no te importa?
—Ni un poco. Mi padre es el dueño del puto Banco Central, ¿por qué me echarían o castigarían a mi?
Nick, en ese momento, quiso romperle la cara, pero se mantuvo serio.
—Mejor preocúpate por ti, Huxley va a estar cabreado.
¿Era tan jodidamente grosero como para llamar al director por su nombre? Ese maldito idiota no tenía respeto por nadie. Will salió y cerró la puerta. Nick caminó a la oficina.
Al llegar a aquel piso, sabía perfectamente cuáles iban a ser las consecuencias de aquella pelea. Llamarían a sus padres, lo echarían, iría a otra escuela y el ciclo se repetiría... pero esta vez le preocupaba algo... o más bien, alguien.
Se sentó en una de las sillas, a unos asientos a la izquierda estaba un chico de cabello blanco con el labio reventado... sentía que lo conocía de antes, pero eso no era relevante ahora mismo.
¿Lucas seguiría viéndolo incluso fuera de Aurora? Apenas se veían en los descansos porque estaba ocupado con otros asuntos.
Antes de seguir siendo consumido por sus pensamientos, el chico de la nariz ensangrentada de esa mañana salió de la oficina. El de cabello blanco no levantó la vista, ¿quizás también se habrían peleado?
—Siguiente — se escuchó a la secretaria.
El de cabello blanco se puso de pie. Nick solo miró. El chico de cabello n***o se sentó cerca de él, usaba un pañuelo para detener el sangrado. ¿En serio ese tipo tan delgado le había hecho eso al de cabello n***o?
—Vaya paliza que te ha dado, eh — se burló Nick.
Qué más daba meterse en otro problema si ya iba de salida.
—Imbécil — respondió el otro sin mirarlo.
Nick ahogó una risa al escuchar su ronca y grave voz.
—Joder, hablas como un señor de 40.
Se creó un silencio.
—Mierda — volvió a decir Nick, con el rostro iluminado —, ¿ese no es un patrulla de pasillos?
—Uno de los tantos — respondió el de cabello n***o, sacando su móvil del bolsillo.
—¿Por qué le pegaste? — Preguntó Nick incrédulo. — Es decir, razones no faltan, son unos tocapelotas, pero ¿qué te hizo?
El otro lo miró con fastidio sin responderle, entonces vio la marca en su mentón.
—¿Y a ti quién te golpeó, princesa? Te dejó marcado, eh.
A Nick se le borró la sonrisa. En cambio, el pelinegro sonrió de lado.
—¿Qué? ¿La conversación ha terminado?
El chico de cabello blanco salió y se quedó observando al de n***o, que por su parte, suspiró y se levantó, entonces la secretaria llamó al siguiente, ése era Nick. Le comía la curiosidad saber qué seguía con ellos, pero ya no era de su incumbencia. Sólo entró a la oficina y cerró la puerta detrás de él.
—Pasa, pasa, siéntate — pidió la subdirectora Lauren, una mujer tranquila y de voz cautivante.
—Me enviaron con el director Huxley.
—Ah, sí. Está fuera de la ciudad, así que por hoy atiendo yo los asuntos escolares.
Nick se sentó frente al escritorio. Lauren se aclaró la garganta y lo observó mientras tomaba asiento frente a ella.
—Entonces, ¿qué hizo usted, joven, para llegar aquí?
—Ehhh... una pelea.
—¿Física?
—Ya me dirá usted — respondió Nick irónico, mostrándole el golpe.
—Bien, muchas peleas hoy ¿no? — Dijo la Subdirectora con una sonrisa cálida, mientras escribía sobre un papel. — Toma esto.
Le entregó a Nick un papel, este decía "Detención, un mes, por favor entréguese al encargado".
—¿Detención? — Preguntó Nick, quien alzó una ceja.
—Por un mes. Saliendo de clases vas al aula de detención y te sientas ahí una hora a reflexionar sobre tu comportamiento.
—¿Y ya está?
—¿Quieres algo más?
—No, no — respondió rápidamente —, si eso es todo...
—Sí, ya puedes irte.
Nick se levantó y se marchó rápidamente para que la mujer no pudiera cambiar de opinión. En el pasillo ya no había nadie, solo aquella secretaria y ¿Leo?
—¡Nick! — Exclamó Leo dramáticamente. — ¿Te expulsaron?
Y no sólo eso, detrás de él, venía el mismísimo Victor.
—¿Cómo salió todo? — Preguntó el de ojos verdes.
—¿Y tú qué haces aquí?
—Supuse que Will escaparía, así que vine a abogar por ti.
—¿Por mi? ¿Por qué necesitaría tu ayuda?
Leo solo los miraba. Victor no respondió. Hubo un momento de silencio tenso. Las miradas de los tres reflejaban la situación y entonces el delegado de la clase habló.
—¿Qué tienes contra mí? — Finalmente preguntó. — ¿Te hice algo que no pueda recordar?
Nick no encontró una respuesta sensata porque no la había, así que tartamudeó un poco, para al final negar y desviar la mirada.
—¿Sabes qué? No importa — Victor bufó y aún molesto se marchó del lugar.
Leo tomó a su amigo del brazo y salieron juntos. Ahora sólo quedaba contárselo a Lucas... y no le iba a sentar bien. En parte era una de las razones por las cuales siempre peleaban desde que habían comenzado a salir. Nick era como un foco de problemas y Lucas tenía que pasar desapercibido. La situación de por sí era tensa en su romance pero, el amor era más fuerte que la reputación... ¿no?
El resto del día pasó sin gracia. Nick no se atrevió a contarle a su novio sobre lo sucedido, decirle que pudo haber sido expulsado y que ahora tenía que ir a detención por un mes entero era imposible con aquella sonrisa inocente. Durante el descanso, se juntó a su novio, viendo de lejos a Leo y Wallace; el primero ahuyentaba palomas, y Wallace solo se reía de la personalidad tan extraña del pelirrojo.
Los amigos de Lucas eran tranquilos, parecían un grupo cristiano o algo así. Nick se quedaba con ellos porque de eso a estar como la tercera rueda de una bicicleta de sus otros dos amigos... Se distrajo por un momento y Alex, la mejor amiga de Lucas se puso de pie en cuanto se acercó a alguien... al chico de cabello blanco de más temprano. Nick tomó la camisa de su novio para llamar su atención.
—Lu, ¿de dónde conoce Alex a ese chico?
—Ambos son patrullas de pasillo — respondió —, ¿por?
—Esta mañana tenía el labio hinchado y con sangre. Creo que peleó con otro tipo.
—¿Pelear? — Preguntó el más alto.
—Ya te digo.
—Me sorprende que no lo hayan echado de los patrullas ya.
—Bueno, sólo fue una pelea...
—Creo que una persona que es tan impulsiva... igual y no debería estar en esta escuela.
Joder.
Si en algún momento pensó en contarle, ahora era definitivo que no. Alex se despidió del chico de cabello blanco.
—¿Qué sucede, Alex? — Le preguntó Lucas.
—Creo que hemos perdido un patrulla.
—Joder, ¿de verdad le echaron? — Preguntó Nick mortificado.
—Son las reglas — contestó Alex alzando los hombros.
Nick bufó y se levantó.
—¿Por qué te afecta tanto, Nicky? — Le preguntó su novio cruzando los brazos.
—No es eso, solo quiero ir al baño.
Era obvio que era una mentira, pero Lucas decidió no investigar a fondo. A veces era como si ninguno realmente pudiera hablar con el otro, no se entendían la mayor parte del tiempo. Nick y Lucas eran casi extraños, ya habían salido casi por dos meses, ¿por qué se sentía como media semana?
Una vez en el baño, Nick se lavó la cara y se miró al espejo, la hinchazón de su mentón había desaparecido casi completamente. Suspiró. Sí, sí quería a Lucas, el problema era que no encajaban demasiado. Pero tampoco habían muchas opciones. Nick se secó las manos y salió de los baños. Si salía con Lucas era porque nunca antes había salido con otra persona, era su primer novio, pero no era como él esperaba, aunque tampoco sabía qué esperar del todo.
Se distrajo tanto que terminó dándole un pequeño empujoncito a alguien. El tipo de cabello n***o.
—Fijate por donde vas, princesa.
—Aparta, cerdo.
Ni dos veces se habían encontrado y ya chocaban tanto.
—A ver, ¿cómo que "aparta"? — Preguntó ofendido el otro. — Vas atontado por la escuela ¿y me dices a mí "aparta"?
Nick iba a responder cuando vio que la herida de su ceja, aunque ya estaba limpia, se veía bastante mal.
—Te partieron la puta cara.
Sin pensarlo, quiso tocar la cara del otro, pero éste se apartó bruscamente y agarró la muñeca de Nick para mantenerlo quieto.
—¡¿Pero qué haces, subnormal?!
—¡Que no te quiero hacer nada!
Se miraron y luego el chico de cabello n***o le soltó la muñeca. Nick tocó la herida con suavidad para evitar dañar más al chico. El pelinegro esperó un poco, pero volvió a hablar.
—¿Cómo dices que te llamas, anormal?
Nick se apartó sorprendido.
—¿Cómo qué "anormal"?
Nick rió ante el comentario y se guardó las manos en el pantalón.
—Me dicen...
—¿Nick? — Lo interrumpió la voz de Lucas.
Ambos se giraron a ver al castaño.
—¿Éste quien es? — Preguntó Lucas.
Lucas y Nick se giraron a ver al otro, que le dedicó una media sonrisa al castaño.
—¿Yo? Soy Dios.