Nick sintió como lo jalaban del brazo y no dudo en recibir la ayuda, si se quedaba y lo atrapaban, probablemente lo expulsarían. Alzó la vista y vio a Blake, no sabía por qué pero se tranquilizó, confiaba en él. Después de un rato corriendo llegaron a un barrio que nunca había visto antes, habían personas vestidos como pandilleros en cada esquina. —Bien — dijo Blake — ¿dónde vives? Te acompaño. Nick sonrió provocativo. —¿Por qué quieres acompañarme? —Porque me hace ilusión saber donde vives — respondió Blake sarcásticamente —. Idiota. Porque de seguro no sabes volver a tu puta casa. Pues sí, tenía razón. Nick sacó su celular y le indicó la dirección, Blake se puso en marcha y caminaron juntos. El castaño no dejaba de mirar alrededor, aún sorprendido por la apariencia tan agresiva de

