El viento azotaba mi rostro, mis manos temblaban con intensidad, las palabras no fluían, no podía formularlas, tenía que hacer mi mayor esfuerzo para explicar con detalles al detective frente a mí.
—A ver, me dices que encontraste a ese chico el cual aun no me has dicho el nombre junto a esta chica muerta cubierta de sangre —Arqueo una de sus cejas mientras me observaba con profunda seriedad en sus ojos, el detective Clarck, se leía en su placa.
—Si, ya se lo dije es ese chico el que estaba con Alexa, los vi horas antes juntos tuvo que haber sido el —Los nervios me estaban comiendo lentamente.
Todas las personas de la fiesta estaban fuera de lugar, había logrado llamar a la policía en cuento salí del pasillo trate de busca a Matty o a una de las gemelas pero no los encontré así que decidí salir y hacer la llamada, el almacén había sido desalojado en cuanto llego la policía, noté la confusión clara en sus rostros no tenían idea de lo había sucedido, del asesinato.
Alterne mi vista entre el detective y el mar de de personas pero en ninguno reconocí el rostro de Matty o las hermanas, esperaba que se encontrarán bien.
El detective Clarck, fue interrumpido, por uno de sus oficiales, destacando que el detective era su superior.
—Es Maison Ribery— La consternación en el rostro de ambos me hizo sospechar de que algo no estaba bien.
La mención de su nombre, tuvo efecto en el rostro impasible del detective.
—Señorita Galue, necesito que se dirija a la ambulancia, vendré enseguida para que terminar su declaración, en la comisaría.
Y con esto, me dejó para irse hacia la entrada del almacén, estos policías se traían algo con respecto a este chico, noté como la mención de su nombre hizo estragos en la mente de estos policías.
***
Estuve 10 min, rozando la punta de mi nariz con el dije con forma de “M” que me había regalado Matty, no tardó mucho en que pareciera frente a la puerta de la comisaría, preocupado y furioso, por el interrogatorio del que fui sometida, ahora solo me encontraba en la sala de espera de la comisaría luego de dar mi versión de los hechos mientras esperaba, a que alguien me informará sobre cómo iba a preceder la resolución de esto, no dejaría que ese chico se saliera con la suya, Asesino una chica inocente, yo lo vi, la sangre en sus manos y toda su maldita actitud.
—Te veo preocupada, debería llevarte a tu casa, ya diste tu versión no entiendo que seguimos haciendo acá.
—No me iré, necesito saber si dejarán encerrado a ese malnacido.
Matty giró sus ojos en frustración, noté que su cabello rubio estaba algo húmedo y traía puesta otra camisa diferente a la de la fiesta, quizás había ido a su casa.
—Eres tan obstinada, necesitas descansar además tengo a alguien esperándome en mi casa, sea cual sea la decisión de los detectives, supongo que será la mejor, vámonos.
—¡No me iré! Necesito saber que harán —Debí haberme visto como maniática puesto que Matty me miró con perfecta extrañeza por mi reacción, entendió el hecho de que no me iba ir a casa sin saber absolutamente nada, el sabe lo significativo que esto era, así que no discutió más
—Iré por un café para ti y para mí —Se detuvo un momento y me miró detalladamente a lo mejor me veía fatal con mi maquillaje corrido y mi ropa desprolija, no estaba ni mental ni físicamente bien, necesitaba respuestas.
Con una última mirada de reproche se dirigió hacia el cafetín de la comisaría, perdiéndose entre los pasillos.
El chirrido de la puerta me indicó que alguien salió del cuarto de interrogatorio.
El oficial Clarck avanzó y se sentó justo a mi lado, restregó con su mano derecha su rostro en un gesto de cansancio y como no serlo eran las 3:45 de la madrugada en el reloj de la pared.
—Olivia, hace una hora debiste haberte ido a tu casa, no sé que esperas.
Gire mi rostro hacia el con perfecta consternación, así que fui directo al punto.
— ¿Lo encerraron?
—No Olivia el chico está limpio, estuvo en el momento y lugar equivocado.
Soltó un suspiro usando mi nombre de pila ya que tenía el detective Clarck me conoce desde que soy niña y a mí padre.
— ¿¡Qué!? Cómo que está limpio, yo lo vi junto a la chica, junto a Alexa, no entiendo y no comprendo cómo que solo lo dejarán libre si fue la única persona que se encontraba en la escena y estaba cubierto de sangre —Mi tono ni exaltó al policía, supongo que los años lo hicieron acostumbrarse a este tipo de reacciones.
—Que haya estado en el lugar de los hechos no lo hace el culpable y te dije estuvo en el lugar momento equivocado, no te preocupes aún faltan muchos interrogatorios por hacer, eran personas que asistieron a esa fiesta.
—No puedo creer su incompetencia al menos deberían retenerlo más tiempo hasta que cese la investigación. —Espeté crédula.
—Te recomiendo que te alejes de esto y dejes a las autoridades competentes hacer su trabajo —Dijo esto y luego se irguió dándome la espalda sacando un cigarrillo de su bolsillo mirándome de reojo dijo.
—Y Olivia no hagas preguntas si no quieres saber las respuestas. —Dijo para finalmente marcharse.
Me estaba advirtiendo, asustándome para que me alejara de todo esto para que no me entrometiera.
Me quedé sentada a la expectativa así que me levanté de un jalón y corrí a la entrada girando hacia la parte trasera del edificio, deteniéndose justo en el lugar donde despachan a los sospechosos del algún crimen, por la puerta de atrás ¡Ja!.
Allí estaba el asesino ileso de toda culpa, libre, mientras que Alexa seguramente estaba en la morgue de algún hospital cercano o mejor dicho del único del pueblo siendo examinada para descubrir la causa de su muerte, el lo sabía.
Me dirigí a paso apresurado para alcanzarle, la indignación y la rabia, fluía a borbotones en mí, lo único que tenía claro en mi mente es que el era el Asesino y lo más probable es que haya sobornado a los policías para quedar libre de todas culpa.
— ¡Hey!— trate de llamar su atención pero no de tuvo su marcha o solo me ignoro apropósito.
Lo volví a llamar una y otra vez, hasta que por fin logré estar justo detrás de él, iba golpearlo al hombro para llamar su atención.
Pero giró justo en el momento que llegue detrás de él, haciéndome chocar con su pecho duro.
— ¿Qué quieres?— Exclamó molesto.
—Justicia—Dije retándolo alzando mi mentón a él, acentuando la gran diferencia de estaturas no pasaría de unos veinte años de edad no le tendría miedo a este imbécil.
Sonrió de lado, burlón.
—Eres un cobarde— escupí con toda mi rabia acumulada hacia él.
Arqueó su ceja derecha, divertido por la situación, el frío chocaba en mis antebrazos así que me abracé a mi misma frotando mis manos en ellos.
—¿Qué te hace creer, soy yo el asesino? —Dijo cruzándose de brazos mientras arqueaba una ceja.
Lo miré indignada—Estabas con Alexa horas antes de su muerte , ¡oh y que gran casualidad que horas después te encontré junto a su cuerpo con tus manos llenas de sangre! —Dije con frustración.
Dio un paso hacia mí, di un paso atrás y me sobresalté en un acto reflejo.
Giró sus ojos en molestia y me miró serio con sus ojos color plomo.
—Deja de suponer escenas que no presenciaste, si la policía me dejó libre, sus razones tienen ¿No crees, niña?— exclamó dándose la vuelta para marcharse y dejándome sola sin poder desquitar mi rabia.
—¿Qué hacías allí entonces? Dudo que te perdiste?—Inquirí
Me miró dudoso cómo debatiéndose en su respuesta, suspiro con obstinación y me miro directo a los ojos con aburrimiento.
—Iba a follarla, no matarla— Así crudo y directo lo dijo sin ningún tipo de remordimiento.
Eso me molestó aun más e iba a replicarle, justo cuando me interrumpió.
—Un consejo conejita, no te metas en dónde no te llaman, podrías salir dañada de todo esto— dicho esto se marchó a una camioneta negra en el estacionamiento, a paso rápido ignorándome por completo dejándome en la oscuridad e incertidumbre de todo.
¿Acaso me amenazó?
¿y si ese chico proviene de una familia con dinero y planean dejarlo ileso mediante sobornos? O aún peor este chico ya tendría un expediente abierto en la comisaría y le estaban dando caza para atraparlo.
Dejé mis absurdas suposiciones atrás, necesitaba ver a este chico, necesito verlo a la cara, ver si desesperación en el momento en que los policías los atrapen, la aberración que había cometido era atroz, Alexa era una chica inocente no merecía morir de esta manera.
Así que decidí levantarme y dirigirme hacia la entrada del almacén pase por debajo de las cintas amarillas, escuchando una que otra advertencia de los policías a mi alrededor para detenerme una femenina se acercó a mi justo en el momento en que iba a excusarme para poder infiltrarme en las instalaciones, emergieron de la oscuridad del almacén tres figuras una de ellas más altas que las otras dos, incluso era absurdo y gracioso el hecho del que el policía que había llegado a avisarle su novedad al detective se vio diminuto junto al chico en cuestión el estaba esposado con los brazos flexionados hacia atrás resaltando cada uno de sus músculos, el detective Clarck junto a él.
Mi furia se encendió en el momento que vi su semblante, su porte estaba completamente relajado, cómo si no como si no lo estuviesen apresando, comprendí todo iban a liberarlo, lo ví en su cara, a media que se iban acercando el detective me dio una mirada de reproche al haberme al notar que no estaba en el lugar en el que me había dejado.
Los ojos del chico enfocaron con los mío, unos que otro mechones estaban pegados a su frente debido al sudor su piel pálida y blanca resaltaban entre las luces de los postes alrededor del almacén, resaltando cada uno de sus tatuajes profesionales los cuales parecían ser un solo diseño alrededor de sus brazos.
Su andar despreocupado llegando justo a mi lado observando el alrededor, a las personas detallo mi rostro y me ofreció una sonrisa ladina, macabra, cómo si dijera “saldré de esta, niña”
Se burlaba de mí, debido a su cercanía pude detallar más su rostro su perfecta sonrisa con dientes derechos, carnosos labios con un tinte casi rojo destacando una de sus cejas arqueadas súper pobladas, con una nariz recta y firme, su mandíbula definida y sus ojos completamente negros como el color del azabache, como la oscuridad, cómo si fueran una propuesta, destacaban maldad.
Se inclino destacando su altura, una corriente eléctrica recorrió mi tembloroso cuerpo, al momento en el que sus labios rozaron mi lóbulo, mientras dijo con voz pesada.
— ¿Te asusté, conejita?— Susurro haciendo referencia a mi disfraz de Jessica Rabbit tras una risa tétrica que me hizo estremecer, mientras se alejaba con los oficiales.
El detective Clarck me hizo un gesto para que lo siguiera a su patrulla, muy lejos del chico, Maison, del cual jamás había escuchado su nombre no apellido en este pueblo, nunca lo había visto en Coral Blue.
***
Estuve 10 min, rozando la punta de mi nariz con el dije con forma de “M” que me había regalado Matty, no tardó mucho en que pareciera frente a la puerta de la comisaría, preocupado y furioso, por el interrogatorio del que fui sometida, ahora solo me encontraba en la sala de espera de la comisaría luego de dar mi versión de los hechos mientras esperaba, a que alguien me informará sobre cómo iba a preceder la resolución de esto, no dejaría que ese chico se saliera con la suya, Asesino una chica inocente, yo lo vi, la sangre en sus manos y toda su maldita actitud.
—Te veo preocupada, debería llevarte a tu casa, ya diste tu versión no entiendo que seguimos haciendo acá.
—No me iré, necesito saber si dejarán encerrado a ese malnacido.
Matty giró sus ojos en frustración, noté que su cabello rubio estaba algo húmedo y traía puesta otra camisa diferente a la de la fiesta, quizás había ido a su casa.
—Eres tan obstinada, necesitas descansar además tengo a alguien esperándome en mi casa, sea cual sea la decisión de los detectives, supongo que será la mejor, vámonos.
—¡No me iré! Necesito saber que harán —Debí haberme visto como maniática puesto que Matty me miró con perfecta extrañeza por mi reacción, entendió el hecho de que no me iba ir a casa sin saber absolutamente nada, el sabe lo significativo que esto era, así que no discutió más
—Iré por un café para ti y para mí —Se detuvo un momento y me miró detalladamente a lo mejor me veía fatal con mi maquillaje corrido y mi ropa desprolija, no estaba ni mental ni físicamente bien, necesitaba respuestas.
Con una última mirada de reproche se dirigió hacia el cafetín de la comisaría, perdiéndose entre los pasillos.
El chirrido de la puerta me indicó que alguien salió del cuarto de interrogatorio.
El oficial Clarck avanzó y se sentó justo a mi lado, restregó con su mano derecha su rostro en un gesto de cansancio y como no serlo eran las 3:45 de la madrugada en el reloj de la pared.
—Olivia, hace una hora debiste haberte ido a tu casa, no sé que esperas.
Gire mi rostro hacia el con perfecta consternación, así que fui directo al punto.
— ¿Lo encerraron?
—No Olivia el chico está limpio, estuvo en el momento y lugar equivocado.
Soltó un suspiro usando mi nombre de pila ya que tenía el detective Clarck me conoce desde que soy niña y a mí padre.
— ¿¡Qué!? Cómo que está limpio, yo lo vi junto a la chica, junto a Alexa, no entiendo y no comprendo cómo que solo lo dejarán libre si fue la única persona que se encontraba en la escena y estaba cubierto de sangre —Mi tono ni exaltó al policía, supongo que los años lo hicieron acostumbrarse a este tipo de reacciones.
—Que haya estado en el lugar de los hechos no lo hace el culpable y te dije estuvo en el lugar momento equivocado, no te preocupes aún faltan muchos interrogatorios por hacer, eran personas que asistieron a esa fiesta.
—No puedo creer su incompetencia al menos deberían retenerlo más tiempo hasta que cese la investigación. —Espeté crédula.
—Te recomiendo que te alejes de esto y dejes a las autoridades competentes hacer su trabajo —Dijo esto y luego se irguió dándome la espalda sacando un cigarrillo de su bolsillo mirándome de reojo dijo.
—Y Olivia no hagas preguntas si no quieres saber las respuestas. —Dijo para finalmente marcharse.
Me estaba advirtiendo, asustándome para que me alejara de todo esto para que no me entrometiera.
Me quedé sentada a la expectativa así que me levanté de un jalón y corrí a la entrada girando hacia la parte trasera del edificio, deteniéndose justo en el lugar donde despachan a los sospechosos del algún crimen, por la puerta de atrás ¡Ja!.
Allí estaba el asesino ileso de toda culpa, libre, mientras que Alexa seguramente estaba en la morgue de algún hospital cercano o mejor dicho del único del pueblo siendo examinada para descubrir la causa de su muerte, el lo sabía.
Me dirigí a paso apresurado para alcanzarle, la indignación y la rabia, fluía a borbotones en mí, lo único que tenía claro en mi mente es que el era el Asesino y lo más probable es que haya sobornado a los policías para quedar libre de todas culpa.
— ¡Hey!— trate de llamar su atención pero no de tuvo su marcha o solo me ignoro apropósito.
Lo volví a llamar una y otra vez, hasta que por fin logré estar justo detrás de él, iba golpearlo al hombro para llamar su atención.
Pero giró justo en el momento que llegue detrás de él, haciéndome chocar con su pecho duro.
— ¿Qué quieres?— Exclamó molesto.
—Justicia—Dije retándolo alzando mi mentón a él, acentuando la gran diferencia de estaturas no pasaría de unos veinte años de edad no le tendría miedo a este imbécil.
Sonrió de lado, burlón.
—Eres un cobarde— escupí con toda mi rabia acumulada hacia él.
Arqueó su ceja derecha, divertido por la situación, el frío chocaba en mis antebrazos así que me abracé a mi misma frotando mis manos en ellos.
—¿Qué te hace creer, soy yo el asesino? —Dijo cruzándose de brazos mientras arqueaba una ceja.
Lo miré indignada—Estabas con Alexa horas antes de su muerte , ¡oh y que gran casualidad que horas después te encontré junto a su cuerpo con tus manos llenas de sangre! —Dije con frustración.
Dio un paso hacia mí, di un paso atrás y me sobresalté en un acto reflejo.
Giró sus ojos en molestia y me miró serio con sus ojos color plomo.
—Deja de suponer escenas que no presenciaste, si la policía me dejó libre, sus razones tienen ¿No crees, niña?— exclamó dándose la vuelta para marcharse y dejándome sola sin poder desquitar mi rabia.
—¿Qué hacías allí entonces? Dudo que te perdiste?—Inquirí
Me miró dudoso cómo debatiéndose en su respuesta, suspiro con obstinación y me miro directo a los ojos con aburrimiento.
—Iba a follarla, no matarla— Así crudo y directo lo dijo sin ningún tipo de remordimiento.
Eso me molestó aun más e iba a replicarle, justo cuando me interrumpió.
—Un consejo conejita, no te metas en dónde no te llaman, podrías salir dañada de todo esto— dicho esto se marchó a una camioneta negra en el estacionamiento, a paso rápido ignorándome por completo dejándome en la oscuridad e incertidumbre de todo.
¿Acaso me amenazó?