En medio de la tarima, gira y observa a su esposa. Ella de inmediato pudo notar que algo no andaba bien. Camina hacia el micrófono, y su expresión había cambiado, ya no era amable, ni tenía una sonrisa. Era de nuevo sombrío y oscuro. —¡Que empiece la subasta! —Dice apretando los dientes y la mandíbula con una mirada asesina, terminado de forma rápida el discurso que apenas y había empezado muy animado hace unos minutos. Baja rápidamente, y por unos instantes se queda observando fríamente a los ojos a su esposa. —Callum, ¿todo bien? —Le pregunta Hugh, que observa cómo los ojos se le llenan de lágrimas a Lana, quien sabe perfectamente que esa es la mirada que tendrá de ahora en adelante de Callum. No responde a la pregunta de su amigo; sin embargo, toma a Lana del brazo de forma brusca

