Gia volvió cabizbaja y pensativa a la cabaña. Peyton ya estaba allí, preparando algo de comer, se acercó y le dió un beso en los labios pero ella apenas le respondió. — ¿Estás bien? — le preguntó mirándola extrañado. — Si, solo me duele un poco la cabeza, iré a bañarme — le dijo ella fingiendo una sonrisa mientras intentaba intuitivamente ocultar sus pensamientos de él. Decir que estaba impactada era quedarse corto. Una parte de ella quería confrontarlo a los gritos y otra...quería huir, antes de que fuera tarde, de allí. Luego de salir de la ducha, se miró al espejo buscando no sabía bien qué...quizá verse diferente o algo así...solo tenía la mirada más suave...como si hubiera bajado la guardia y se recriminó a sí misma por ello, por ser tan idiota y confiar en ese sucio lobo. Trató

