Él observó con curiosidad a la mujer entrando a la tienda. Aún llevaba un pantalón cargo renegrido gastado pero con una camiseta sin manga que dejaba ver sus brazos musculosos. — Qué suerte verlo finalmente despierto teniente...sus amigos temieron por su suerte — le dijo y lo observó subiendo una de sus leoninas cejas. En esa ocasión la mujer tenía dos trenzas francesas. Él se percató del parecido con la joven muchacha que los había llevado cautivos. El parentesco era obvio. — Alpha...— dijo él e inclinó su cabeza con respeto. — Puedes llamarme Vera...Vera Cruz. Y estás en mi manada, por si no lo recuerdas...— le dijo uniendo sus manos y acercándose con paso firme. — Así que ustedes se conocen — Finalmente afirmó Peyton. — Él acaba de despertarse, ni comió, ¿no podemos dejar esto pa

