18

1543 Words

—¿Estás loco? — preguntó Jefferson mientras metía de nuevo la cabeza dentro del capot del auto. Llevaba el overol manchado de grasa y unas gotas de sudor se deslizaban por su cabello. Recuerdo que ese día hacía demasiado calor; a lo lejos de la calle se lograba vislumbrar el reverberar sofocante sobre el pavimento, y dentro del taller no había mucha diferencia. Los trabajadores gastaban litros de agua y los overoles tenían parches de sudor hasta en donde no debería haber sudor. —Lo haré de todas maneras — le dije mientras ponía una llave sobre su mano extendida. —Eso será un s******o — contestó con la voz amortiguada —y no puedes morir ahora. —¿Por qué? — salió de dentro del auto y me miró a los ojos. —Si llegas a morir, ¿a quién crees que seguirá usando Amelia para sus juegos sucios?

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD