Primeros días de abril New York Lance Todas las semanas Karina se ha estado haciendo los controles prenatales con Greg Thomas, su ginecólogo. Cada visita me deja un nudo en el pecho y una mezcla de orgullo y miedo: verla caminar por la clínica, abrazada a su abrigo, los ojos brillando por la emoción de sentir al bebé, me recuerda lo mucho que quiero protegerla. Ya tiene cuatro semanas de embarazo, y aunque los síntomas comienzan a aparecer, trato de no sobreprotegerla más de lo necesario, cumpliendo la promesa que le hice: que nada de esto la ahogara en cuidados excesivos. El peso de la empresa sigue sobre mis hombros, pero he aprendido a separarlo del hogar. Sin que Karina se entere, sigo investigando las causas de esta guerra silenciosa con mi abuelo, buscando hilos sueltos que otros

