Cuando estaba más joven, tal vez en mis veinte o algo así, Recuerdo como en las reuniones familiares o sociales, muchos profesionales de la salud conversan entre ellos, todos amigos cercanos de mi padre y de la familia de mi ex prometido, mientras yo, en un rincón, leía sobre Zaha Hadid y sus magníficas obras que desafiaban a la imagen de la mujer en el campo de la arquitectura, cerraba los ojos y me veía allí, frente a maravillosos edificios con mi sello en ellos. Tal vez, años antes ya tenía un amor por construir desde cimientos, obras que significaran algo. No sé, a lo mejor las casas más bellas de las barbies, eran las mías. Probablemente, la mejor letra de la familia, también fue la mía, así como los mejores dibujos de gallinas y pollitos en el kínder. Porque siempre supe que quería s

