James despertó cerca del amanecer por el movimiento suave sobre su brazo, al principio pensó que se trataría de Sophie buscando un poco más de amor, pero al abrir los ojos se topó con su jefe de seguridad aun lado de su cama moviéndolo con suavidad para despertarlo porque surgió un imprevisto que debía atender con urgencia. – Lamento la intromisión, pero tiene que acompañarme. – dijo el hombre muy quedito para no molestarla. – ¿Qué horas son? – con mucho cuidado aparto a Sophie de su brazo. – Las cuatro y media. – respondió viendo el reloj en su muñeca. – Víctor ¿No lo puedes resolver tu solo? – no quería levantarse porque estaba cansado. – Si yo pudiera encargarme de eso no hubiera venido a despertarlo, es urgente que atienda la reunión porque es su abuelo que la pide. – se apartó al

